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Full text of "Descripción de la serranía de Zacatecas"

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DESCRIPCIÓN 



DE LA 



fe 

FORMADA POR I. M. BUSTAMANTE, 



AUMENTADA Y COMBINADA 



CON 



PLANES, PERFILES Y VISTA» 

TRAZADAS EN EOS ANOS DE 1829, 30, 31 ¥ 33 



POR 



c. as ijsii^^ss^ 



►OOOOOOCM 



MÉJICO. 



IMPRENTA DE GALVAN A CARGO DE MARIANO AREVALO, 

Calle de Cadena núm. 3. 

1834. 



154*3. 



i>" 



^5 






DEDICATORIA 

AL EXMO. SR. 

DON FRANCISCO GARCÍA, 

GOBERNADOR DEL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE ZACATECAS EN LA 

CONFEDERACIÓN MEJICANA. 



EXMO. SR. 



J£a naiurá/eza, varia e?b dad /¿roa/uccioned ', na dotaaa c& 
(¿¿verdad a/o?ied á /ad fiaided i?i?iumera¿/ed aue cubren ¿a, <taz co= 
nocida u da/itaaa, c/c/ a/o/o. &n uñad de Sierciben /od érutod 
u /e//&zad c/e una, d!e?<-az vcaetacio?i: en airad una Sirimavera ca= 
d¿ eterna embe/Zece /ad ca?n/iiñad : e7i atorad ¿a multitud de <£uen= 
ied natura/sd aue /ad rieaan, oérece a/ nombre ricad á,roduccio= 
ned aue /e indemnizan de dud jiatiaad; ú, en airad éina/menie, 
cadi cubier^to-d afe nie/o, jfirede?iian fierdúedivad dedeonocie/ad aue 
at? i ae?i /a coniem/z/acion ffi/odó£ica efe/ viajero. ¿Ca ¿Metido/ica 
<Jb%eúicana, diiaada ventajad aviente, ¿¿odeeaora cce mi/ Preciad ¿aaaed 
en /ad tred rei?iod, anima/, veada/ y, minera/, con acuerdad cu= 
mad, Topeada ae aod aranded mared, y oaio /a iné/uencia <& 
/a- zona, teni/i/ada-. diem/i? i e de atraerá /a cur¿adic/aa dc¿ nombre 



éndtruida, a¿ aue aérece en dud /¿raduccioned u?i vadto- y, aara= 
dzvfó camúa en aue ex/¿cauar u aumenta? 1 * dud canacimieniod. 

G>nire ¿ad é>'dtadad aue /¡arman ¿a uoizéederaccon *Jvwe/ica= 

oía, ocufia un ¿uaar muu didlinauiaa e¿ de cZPacaiecad aue ta/n 

ace , ? l tadame?ile riae ¿J'. S. idredcindienao- ae ¿ad candideracio-= 

ned úo¿¿licad u de ¿a inéiueizcia, aue va/a ta¿ ad/¿ecto- ñaua e/er= 

cida en ¿ad acanieccmientod didlinlod aue ¿a, nan conmovida, u 

cuuo- ot/eto- na ed de ¿a, /¿rédente Mjedcri/icion, do¿a me ne ocu= 

/¿oda de¿ exa?nen aeo¿óaica ae ¿a u/erranca en ¿a aue de enc¿cen= 

ira /a ca/¿ila¿, ado coma ae ¿ad riauezad aue canú'ene y na /¿ra= 

ducida. ¿£a cana «¿aeración aue de merece en ¿a exterior cíe ¿a, 

&e/¿úo¿¿ca edte &dtada /¿oí*- mi¿ circundtanciad aue no- da?t de¿ 

codo- /¿rédente exponer, u e¿ cance/¿ta judíamente adauiriao- ae dud 

•riauezad, va deaur amenté d recliéicarde, y, d didiÁar ¿a incerti= 

dumare aue daore edte /imito- /acedan tener- en (oura/a, atricu= 

y,enc¿a d re¿acio?ied exaaeradad e¿ tedii?nanio- ae ¿ad vio/erad, a¿ 

■ver- el /¿/rédente trava/o- em/¿rendido /¿ar uno- ae ¿ad nc/ad ací 

/¿aid ¿cedíante ividiruida, continuada u canauiao- /¿ar e¿ aue dud= 

crive, u e?v e¿ aue de adjuntan ¿ad aaiod aétctaCed mad autén= 

iteod ¿¿ara com/zraaar ¿a veracidad ae cuanta en é¿ de ex/¿ane. 

Jw- ed e?z m¿ cence/ita, &x??zo-. ¿dar. , una QDedcri/icion 
de mwa curiosidad, aue do¿a /¿ueda ¿¿ena?^ a/aunad rotad ae ocia 
a¿ ¿ecto?^, /¿ued /lertcnece d aira aénera, aue din ds/ar- ¿id /¿a= 



daaerad c'ácdccmed c¿e /a c / cze / rai i ura écdccca, reveca a¿ / m¿t?iak fóe= 
rario- una coe cad /ireccadcaciaed ca?i acee nuecú enTcauecwde ¿a ncd= 
zo-r-oa- naúwac, a/ Aar oas cndtrucr ac edücacada ?¿ cc'rcundúecia 
naüo? í a/cdi'a. ^¿üacaiecad de 7¿a aaaiecreao- acorante e¿ da¿ i eb- é coced = 
¿raao aaacerno- ae u. é>., ana re/icdaccan ácana ae dad eoemen- 
tod, n ae cad edéeoerzad ca?i acee na davcao cococarde entre eo 
ne¿??iera ae cad feacded mad red/ietafioed ae ¿a <J) ucean <-Moezcca= 
na,/ u ceno- ae cad afectad can aue ne emÁrenaccca edte travceja 
na decía ce ae cantrcteeér-, acc?i<7cce en mecw /¿mecería fiarte, á /ier= 
úeúcar ca meniarca ae O. é>., á acecen ca ñadteridaa, mad acee 
¿od fii? í ede?ii / ed , dafr? í án- cea roe eo ¿adió- uiaar á aue ed acreedor- 
Sio-r- cad v-c^iccaed aue ¿a- neceen ia?z rcca??ienaaSc / e. ¡A^iaun z£- 
taco mad á firanódéia /¿a? i a recame?iaar- tned trauaj'od, acee e¿ co= 
cacar- ac ¿rente ae ecoad eo red/cdaáoe namó-re de O . é>., á auc'c?i 
dau acrceaar c¿e me¿ candcaeracca?ied, ad¿ canto todod aacce/ead acee 
f¿o-7<- dud ca?iocc??ue?dad Siueaan- der úteced e?i e¿ fiac'd aue vcz i en. 
¿éía araá'tua, n na mad ca arateicca, me na mavtcea á 
aeaccar á U. &. ¿a úo^edenoe Wedcr ¿Accan, dea cor o- ae qece aca= 
aera can óc?i6vaoe?icca edta •ficgcce?ia manc'éedí.acc9?z aeo aéceía acee 
Svraieda á U. &. da atenía- dervc'aar 

(oárc/id ac Uocraned. 

£&acatecad Cxüdrc 3/ ae S834. 



\ 



i ÍNDICE 
DE LA& MATERIAS CONTENIDAS 

EN ESTA DESCRIPCIÓN, 

I 

En el que va incluida una noticia de los diseños que la acompañan, 

S1 

. . . . 

SECCIÓN PRIMERA. 

Situación y aspecto físico de la Serranía de Zacatecas: latitud y longitud de 
la ciudad: aguas y vegetación: conquista y descubrimiento por Juan de Tolosa. 
Un diseño 1 

Núm. 1. Plan geográfico y topográfico de quince leguas al rededor de la Serra- 
nía y los puntos principales con sus alturas absolutas. Una vista. 

SECCIÓN SEGUNDA. 

. / 

Topografía de la ciudad, población, edificios públicos y particulares, aguas pota- 
bles, clima y estación de lluvias. Dos diseños 4 

Núm. 2. Vista de la entrada de la Cañada de Zacatecas, con el convento de 
nuestra Señora de Guadalupe. 

Núm. 3. Vista de la ciudad tomada de la garita del Sur. 

SECCIÓN TERCERA. 

Rocas, vetas y depósitos metálicos. Descripción particidar de sus formaciones. Dos 

diseños 8 

Núm. 4. Plan topográfico de la Serranía de Zacatecas, con las poblaciones, 

velas, minas y haciendas de beneficiar metales, y de la geognosia, según la 

descripción de D. José María Bustamanle. 
Núm. 5. Perfil trasversal en correspondencia con el plan y sus alturas sobre el 

nivel del mar, y formaciofics de las rocas. 

SECCIÓN CUARTA. 

Descripción de la Velagrande y la de S. Bernabé y Cantera:mina de Quebradilla 

y las Mesteñas. Tres diseños 13 

Núm. 6. Una viñeta con el plan geométrico del tiro general de Vctagrande. 



Núm. 7. Vista de la población y minas de este nombre. 
Núm. 8. Minas de S. Acacio y la Gallega. 

SECCIÓN QUINTA. 

Número de minas y haciendas situadas en la Serranía. Tres diseños 24 

Núm. 9. Vista de la hacienda de beneficio de la Sauceda. 
Núm. 10. Plan geométrico circunstanciado de ella. 

Núm. 11. Vista de la hacienda de Buensuceso, y de la población de S. Juan 
Bautista de Panuco. 

SECCIÓN SEXTA. 

¡i 

Productos de la Minería hasta el año de 1834: sustancias minerales que contie- 
ne la plata: ley media de los frutos en proporción entre los resultados por el 
sistema de amalgamación y fundición 31 

SECCIÓN SÉPTIMA. 

Casa de moneda, pesos y medidas 37 

. . . . . -*486 8'»" 

ADVERTENCIA 

Aunque el autor de esta Descripción tenia ánimo de acompañar á ella los 
planes y vistas á que se refiere, no puede tener esta satisfacción, porque le fué 
necesario mandar abrir en Europa las láminas respectivas que no tardará mu- 
cho tiempo en obtener con el número suficiente de estampas, para aplicar á ca- 
da cuaderno las que le corresponden según la explicación que antecede. 

■ 



DESCRIPCIÓN 

DE LA 

SERRANÍA DE ZACATECAS. 



SECCIÓN PRIMERA. 



SITUACIÓN Y ASPECTO FÍSICO, LONGITUD Y LATITUD DE LA SERRANÍA DE ZACATECAS, AGUAS Y 
vegetación: CONQUISTA Y DESCUBRIMIENTO del mineral. 



D, 



'ESDE la loma de la hacienda de Trancoso cuya altura absoluta es de dos 
mil ochocientas ochenta y ocho varas, se presenta hacia el Poniente del hori- 
zonte la cadena de colinas ó montañas de Zacatecas, medio cubiertas con un velo 
de nubes azules, y en el centro de las sombras obscuras que forman los cerros en 
la tarde del dia, traslucen las torres abigarradas del convento de Guadalupe y 
del santuario del Patrocinio, situado en el cerro de la Bufa con sus murallas y 
torre blanca; y mientras que la parte Sur de la Serranía está unida á una colina 
alta, la del Norte desaparece suavemente en el llano di-tante, donde se mezclan los 
humos de las haciendas de beneficio ó fundición de metales con las neblinas (1). 
Observando la región de la Serranía de Zacatecas desde uno de sus vértices 
mas elevados, como la cima del cerro de S. Francisco, se le ve rodeada por to- 
das partes del norte del llano que continúa á poca distancia, y se extiende del 
Oriente al Poniente hasta mas allá del Mineral de Ramos, perteneciente al Esta- 
do de S. Luis, y sigue por la hacienda de Pozo hondo, municipalidad de S. Cos- 
me y el célebre Mineral del Fresnillo. 

Esta llanura se pierde de vista y presenta el curioso espectáculo de las mon- 
tañas de la hacienda de Tetillas, que son dos conos bastante elevados casi uni- 
dos por sus bases, y al parecer aislados, que se levantan del fondo de la llanura 
y se prolongan en el azul del cielo á manera de dos islas en los límites del hori- 
zonte (2); pero por el lado del Sur solo se ve un pais muy cortado en todas di- 
recciones por barrancas y cañadas profundas, una continuación de cimas mas ó 
menos elevadas, ó una faja de montañas que trae su origen de la áspera sierra de 
Palomas (3). 



(1) Véase la vista de la Serranía sobre el plan topográfico, tomada en el rancho del Bermejo. 

(2) Véase la vista de la municipalidad de Vetagrande donde estos cerros se representan al 
horizonte. 

(3) Plan topográfico de la Serranía y el pais que la rodea. 

3 



2 

Entre esta inmensa variedad de cimas sobresale la del cerro de S. Francis- 
co, cuja altura absoluta es de tres mil trescientas diez y seis varas, y según las 
averiguaciones que se han hecho hasta el dia, se considera que es el punto mas 
elevado del Estado de Zacatecas. 

La sierra de este nombre es el punto extremo de la de Palomas, desde el 
convento de Guadalupe hasta el Norte, donde desaparecen las colmas, y tiene 
seis leguas de largo y casi cuatro de ancho. 

Zacatecas, según las observaciones del Sr. D. José María Bustamante, está 
situado á los 22,° 46, 3 de latitud Norte, término medio de dos alturas meridia- 
nas del sol, que dieron 22,° 45, 58 de una de la otra mayor 22,° 46, 9, y de dos 
de Tomalhant 22,° 46, 3. Este resultado conviene muy bien con la situación 
del tiro general de la famosa negociación de Vetagrande, que se halla de 22,° 50, 
20, y el Dr. Culter, director que fué de la citada negociación, lo halló de 22,° 49, 
5 3; porque comparando la diferencia de latitudes 3,° 59, con la distancia en área, 
del meridiano 4,° y 5, entre el tiro general de Vetagraude y la parroquia de Za- 
catecas, practicadas para levantar el plan de la Serranía, se observará una armo- 
nía muy satisfactoria con la latitud asignada. La longitud dedui ida de tres 
series de distancias de la luna al sol, es de 104,° 13, 9 al Occidente de Paris, y 
suponiendo á Méjico á los 101,° 25, 30, también al Occidente de Paris, como di- 
ce el Barón de Humboldt, resulta .que la longitud de Zacatecas es de 2,° 47, 39, 
al Occidente del meridiano de Méjico. El referido Dr Culter ha hallado tam- 
bién por distancias lunares, que el tiro general de Vetagrande está á los 101, ° 57, 
16, al Occidente de Greenwicf, ó 104,° 17, 31 de Paris; pero según las medidas 
trigonométricas, la parroquia de Zacatecas está todavía 1,° 14 mas occidental que 
el tiro general; de consiguiente la longitud de Zacatecas deducida de estas dos 
observaciones, seria de 104,° 18, 45, esto es, 5,° 26, de grado mayor de la que 
dan las distancias lunares. Esta diferencia no es de mucha consideración, si se 
atiende á la naturaleza del método y á la variedad de tablas y fórmulas de cálcu- 
lo que se emplea. Finalmente, varias observaciones de Azimut del sol y otras de 
la estrella polar, han dado en el año de 1825 para la declinación magnética 7,° 
55, 30 al Oriente, y se adelantó hasta el año de 1833 á 8,° 27 hacia la misma 
parte. 

La escasez de las aguas que es tan general en la República, se extiende tam- 
bién sobre la sierra de Zacatecas, v los arroyos que la atraviesan en todas direc- 
ciones traen solo en la estación de las lluvias agua en abundancia, pero en el 
tiempo seco falta muchas veces en las haciendas de beneficio. Esta escasez se 
advierte mucho mas por la posición topográfica de la Serranía, pues este punto 
parece ser el mas elevado de las cordilleras en esta parte de la República, porque 
la separación de las aguas que corren por el mar del Sur y las que van al golfo 
de Méjico, pasa inmediatamente en la parte Sur de esta Serranía, como se de- 
muestra en el plan topográfico, y la linea divisoria que en él se marca atraviesa 
casi todo el Estado de Zacatecas en la misma dirección de N. P. á S. O. 



3 

La Serranía que estaba anteriormente, según tradición, cubierta de mes- 
quites {Acacia), palmas (Jttcca), y nopales {Cactus opuntia) se representa en el 
aia en una estéril desnudez, y solo cerca de algunas viviendas se encuentran al- 
gunas palmas; y cerca de los ojos de agua algunos sauces (Salix). El lla- 
no que confina con la parte Norte poniente de la Serranil, es,á cubierto 
con un palmar, y el resto de los llanos lindantes representan un plano ex- 
tendido de agostaderos interrumpidos con grupos de nopaies y mesquites chicos 
donde miles de ganado mayor están pastando todo el año. En la Serranía mis- 
ma abundan mucho las biznagas (Cactus melocactus) de diferente forma y espe- 
cie (1). Entre los cuadrúpedos que comunmente andan en los llanos solo llama 
la atención el berrendo, clase de yazelos, de que ha dado el Sr. Cuvier una des- 
cripción en su nueva historia natural. 

A los veinte y seis años de la entrada de Cortés en Méjico, esto es, el de 1546, 
el 8 de septiembre llegó el capitán Juan de Tolosa al pié de la Serranía de Zacate- 
cas sin grande obstáculo de parte de los naturales: no dilató mucho en conocer las 
grandes riquezas que contenia, y excitó á sus compañeros y amigos Baltasar Tre- 
miño, Cristóbal Ouate y Diego de Ibarra, á que se estableciesen con él en aquel 
pais. Efectivamente, se reunieron el 21 de marzo de i-548, y descubrieron la mi- 
na de Alvado (2) sobre la Vetagrande: el 11 de junio del mismo año la mina de 
S. Bernabé, y el 1.° de noviembre los tajos de Panuco. Seguramente fueron muy 
rápidos los progresos de la minería y poblaciones en los primeros cuarenta años, 
cuando por el de 1588 ya se le concedió el título de muy noble y leal ciudad, á 
petición de Baltasar Tremiño, y se le dio escudo de armas (3). Guanajuato tuvo 
primero el título de villa, concedido el año de 1619, esto es, á los sesenta y cinco 
años de haberse comenzado á edificar; el de ciudad en 1741 ó ciento veinte y 
dos años después. 

(1) Uno de los primeros botánicos de Alemania, Dr. y Profesor Sr. Nees de Esembeck, está 
ocupado en hacer una descripción de las plantas principales del llano y parte de los cerros de Za- 
catecas según un herbario que se le ha mandado en el año de 831, y que se publicará en la sección 
11 de las Riquezas naturales de Zacatecas. 

(2) Esta mina que hoy está comprendida en las pertenencias de la negociación de Vetagrande, 
fué trabajada por Fernando Cortés muy al principio de su descubrimiento, y seguramente una de las 
antigüedades mas curiosas que existen relativas al ramo de minería son las memorias de sus gastos 
semanarios y los de la fundición que le era anexa. Estos preciosos documentos se hallan en el ar- 
chivo de la casa del Estado: véase la interesante exposición hecha á la cámara de diputados del con- 
greso general por D. Lúeas Alaman como apoderado del duque de Terranova, relativa ú las pro- 
piedades que están á su cargo, pág. 25 nota 9, impresa en Méjico. 

(3) Véase la lámina correspondiente. 



SECCIÓN SEGUNDA. 



TOPOGRAFÍA DE LA CIUDAD, POBLACIÓN, EDIFICIOS PÚBLICOS Y PARTICULARES, AGUAS POTABLES, 

CLIMA, HSTACION DE LLUVIAS. 



» 



ESDE el colegio de Guadalupe que está á 2775 varas de alto sobre el mar, 
el camino sigue por una cañada angosta y arriesgada para transitarla en la esta- 
ción de aguas por las grandes avenidas que suele traer. Pudiera decirse que des- 
de aquí comienza la ciudad, porque sucesivamente se va pasando por las hacien- 
das de beneficiar metales, que están situadas á los lados de la barranca, y con 
pocas" interrupciones se llega por una calle de casas que tiene mas de una legua 
de largo, á la población principal. (Véase el adjunto plan geognóstico y de la 
situación). 

Esta ciudad, como la mayor parte de las poblaciones que deben su origen á 
las minas, está edificada en una cañada ó barranca hacia el centro de la sierra, 
rodeada de áridas y altas montañas que presentan un aspecto triste y la privan 
de un horizonte libre. Parece que en estos casos los primeros pobladores solo 
cuidan de acercarse donde hay agua, pero sin alejarse de los trabajos que han 
emprendido sobre las vetas, y no fijan la atención en lo mas ó menos ásperas, des- 
igual é incómodo del sitio; van agrupando sus casas según la comodidad que les 
presenta el terreno, y con el tiempo resulta una población desordenada en que 
ni las calles son recias, planas, paralelas ni del mismo ancho, que se cortan en 
todas direcciones, formando manzanas muy irregulares, las unas altas, las otras 
bajas; y de aquí nace que hasta la repartición interior de los edificios y casas 
participe de estas deformidades, obligando á construir muchas piezas con pare- 
des que no se corten á escuadra: de este modo están sembradas las casas é igle- 
sias de Zacatecas en las faldas del cerro de la Bufa y del Grillo, con el único 
orden que permitieron las duras inflexiones de la cañada y las desigualdades del 
terreno; y por mas que el arte ha trabajado después en suavizar las cuestas, en- 
derezar las calles, empedrarías cómodamente y salvar el curso del agua por me- 
dio de buenos puentes, nunca se pierden las delincaciones de la planta primitiva. 
En el mismo caso se halla Guanajuato, y si ambas ciudades se extendieran en un 
terreno llano, y bajo un plan regular, rivalizarían con las mejores de la República. 

Es muy variable el número de habitantes de una ciudad en que las minas son 
ó forman su principal ramo de industria, porque las vicisitudes á que está sujeto 
este ramo influyen directamente en el aumento ó diminución de la población. Pol- 
los años de 1805 la ciudad de Zacatecas tenia treinta y tres mil almas; pero en la 
época de la revolución en que la minería experimentó gran paralización, aquel 
número se redujo á mucho menos: los mineros en el último caso largan con sen- 
timiento el martillo y la barrena, y van á buscar su subsistencia en la mancera y 
reja; bien que siempre prontos á volver á su antiguo ejercicio, porque para ellos 
cualquiera otro los degrada. 



5 

Todavía no hay padrones exactos; y aunque ahora comienza á publicar- 
se el número de nacidos y muertos de cada parroquia, no hay datos para cal- 
cular con certeza la población, y mucho menos sus elementos, como el núme- 
ro de hombres, de mugeres, de casados, viudos y solteros, castas &c. hasta que 
poco á poco se vayan desenvolviendo nuestras actuales instituciones y tengan su 
efecto las acertadas disposiciones de las autoridades de Zacatecas para adquiri- 
de todos los partidos y distritos los conocimientos estadísticos necesarios á su 
instrucción; sin embargo, atendiendo á las reflexiones de varios señores instrui- 
dos, y á las combinaciones que se han podido hacer, está averiguado que la po- 
blación de la Serranía de Zacatecas ascendió en tres diferentes épocas al nú- 



mero siguiente. 



AÑO DE 1828 1831 1833. 

v s , 



Zacatecas 16.000 21.423. 

Vetagrande . . . .5.000 6.250. 

Sauceda. 

Panuco ..) 3.000 2.816. 

Guadalupe 2.000 2.821 . 

26.000. 33.310. 

De estos se podrán contar la décima parte de personas que se ocupan en las 
minas y baciendas'de beneficio. 

A pesar de las dificultades que presenta el pais de Zacatecas, tiene muy bue- 
nos edificios: la parroquia principal es seguramente uno de los mejores templos: 
se quemó el año de 1622, y la viuda de D. Diego Tremiño, uno de sus primeros 
pobladores, reedificó una de sus capillas; pero arruinada toda la fábrica por su 
mucha antigüedad, se construyó posteriormente de nuevo, formando un templo de 
tres naves bastante espacioso y capaz, con buena luz y de una arquitectura sen- 
cilla y' sólida (1). 

Los vecinos costearon la iglesia y convento de S Francisco, que se fundó 
el año de 1567: es seguramente uno de los templos mas antiguos, y sufrió también 
una quemazón el año de 1648 que casi lo destruyó; pero el año siguiente se 
comenzó á reedificar, poniendo mas cuidado en la solidez del edificio que en su 
buena y hermosa arquitectura. 

A los once años después de fundado el convento de S. Francisco lo fué el 
de S. Agustin, que se fabricó de nuevo el de 1613 por D. Agustin de Zavala: es 
edificio de bastante solidez y capacidad. El convento de S. Juan de Dios se 
fundó el año de 1610: el colegio de la Compañía el de 1616, y ochenta y seis 
años después el convento arruinado de nuestra Señora de la Merced. 

(1) Todos los edificios públicos y particulares, menos el del Estado, son de una arquitectura 
muy antigua y mixta; lleno de arabescos mezclado con adornos indígenas, y ofrecen en muchas 
partes un estudio muy interesante; y en la sección xni de las Riquezas naturales Je Zacatecas se da- 
rá una aclaración circunstanciada con los respectivos dibujos de los edificios y sus adornos. 

4 



o 

El edificio que ocupa hoy el Honorable Congreso, lo construyó D. Manuel 
<le Rétegui, minero pudiente que fué de esta ciudad, y á cuyos apoderados lo 
compró el Estado el ano de 823 en cantidad de 45U/ pesos. Su capacidad no so- 
lo es bastante para las oficinas del poder legislativo, sino también para las del tri- 
bunal supremo de Justicia, que consta de tres salas, el Ayuntamiento, la Bibliote- 
ca pública y la imprenta del gobierno. La buena distribución primitiva de dicho 
edificio ha exigido pocas alteraciones en su interior, y su elegante arquitectura 
lo constituyen uno de los mejores, mas útiles y que mas adornan las calles de la 
ciudad. 

La casa de la Aduana vieja fué construida por el ex-conde de Santiago de la 
Laguna, á cuyos herederos lo compró últimamente el Estado, y en ella funciona 
el gobierno, su consejo, y se hallan los almacenes generales de la milicia cívica. 
La casa llamada de las Cajas tiene también bastante comodidad y buena arqui- 
tectura; ocupándose hoy con la Tesorería general, Direcciones de hacienda y de 
diezmos, y las oficinas de la Comisaría y Comandancia general. La casa que fué 
del Ensaye, que tiene ya doble extensión de la primitiva, está destinada para la 
fabricación de la moneda y sus oficinas de cuenta y razón, y el mismo Ensaye. 
Aun todavía debían situarse otros edificios públicos como el que se construyó con 
el primitivo objeto de Albóndigas, y hoy está sirviendo de fábrica de tabacos, cuya 
extensión, buena arquitectura y útiles servicios que hace al Estado lo recomienda 
mucho; también otras varias casas de particulares contribuyen al adorno de la 
ciudad; pero seria separarnos del plan que nos hemos propuesto si nos exten- 
diéramos mas sobre este punto. 

Como hemos observado en la sección anterior, la sierra de Zacatecas se re- 
siente de la escasez de aguas, y el arroyo que atraviesa la ciudad es un torrente 
que solo en tiempo de lluvias trae fuertes avenidas, las cuales son de muy poca 
duración, así por su mucho pendiente como por la proximidad de su origen, y los 
habitantes tienen que surtirse del desagüe de las minas conducida por acueductos 
hasta una fuente que está en la plaza principal; de los algíbes ó cisternas que 
hay en varias casas, en donde recogen la llovida, de los ojos de agua de la Ceba- 
da y otros manantiales cortos que nacen en la montaña de la Bufa, y de norias y 
tiros de minas que la producen de buena calidad, ocupándose bastante gente en 
el oficio de aguadores que la conducen á las casas. 

El clima de Zacatecas es frió y seco, á lo cual contribuye su grande altura 
sobre el nivel del mar, y desnudo de vegetaciones de las montañas: según las me- 
didas barométricas su altura absoluta es de 2490 meter, ó 2966 varas, igual á la 
del Mineral de Pachuca y 495 varas mas que la de Guanajuato. Los vientos de 
Norte son los mas constantes, y en los primeros meses del año son frios y so- 
plan con bastante fuerza. No se puede fijar la temperatura inedia de un parage 
con pocas observaciones; pero no habiendo mas datos que los que hemos reco- 
gido en poco tiempo y con muchas y largas interrupciones, resulta de ellas que 
la mayor temperatura observada en marzo ha sido de 22.° 7, y la misma en octu- 



1 

bre de 14,° 5: el término medio de 62 observaciones termométricas es de 16, 8 
de la división decimal, que se puede considerar como un número aproximado; 
porque si bien puede decirse que faltan las observaciones de abril y mayo en que 
el termómetro debe estar alto, faltan también las de enero, noviembre y diciem- 
bre en que debe bailarse bajo; no obstante, presumimos que la temperatura me- 
dia de 16, 8 aun debe ser todavía menor (1). La estación de aguas es de cor- 
ta duración, esto es, son pocos los dias que llueve y las lluvias son mas esca- 
sas en las serranías de Zacatecas que en el Bajío; pero esto lo experimentan 
todas las poblaciones de la República en razón de que se aproximan al Norte, en 
cuyo fenómeno influyen causas hasta ahora poco conocidas ó averiguadas. La 
cantidad de lluvia que cayó en la ciudad el año de 1825, medida escrupulosa- 
mente por el teniente coronel D. Juan Agea, que se ocupó en estas observacio- 
nes, es como sigue (2). 

Meses. Dias que llovió. Pulgadas y cents. 



Junio 3 1 15. 

Julio 18 14 46. 

Agosto 9 4 26. 

Septiembre 13 9 78. 

Octubre 7 3 33. 



Suma 50 32 98. 

Pero este resultado de treinta y tres pulgadas llovidas en cincuenta dias, debe 
servir mas bien para recordar un año de extraordinaria abundancia, como lo fué 
aquel, y que solo se experimenta después de un largo periodo, que para formar 
concepto de lo que anualmente llueve en estas latitudes: seguramente si se conti- 
nuaran las observaciones de este género, veríamos que la cantidad de lluvia no 
pasaba de doce á trece pulgadas, ó quizá menos, en los años regulares, porque 
ademas de otras causas, debe influir poderosamente en la sequedad la total fal- 
ta de árboles que se advierte en toda la sierra: el trabajo de las minas ha aca- 
bado no solo con los que poblaban aquellas montañas, sino también con la par- 
te mas grande de los bosques de los alrededores. 



(1) El mes de octubre y el de febrero son por lo regular los meses mal sanos de todo el año 
y en que aparecen también las epidemias: el de febrero es principalmente dañoso para el ganado ma 
yor de las haciendas de campo. 

(2) Apuntes manuscritos de Airea. Correo político, económico y literario de la Sociedad pa- 
triótica de los amigos del pais de Zacatecas, del jueves 11 de agosto de 1925, núm. 17 y siguientes. 



8 

SECCIÓN TERCERA. 

ROCAS, VETAS Y DEPÓSITOS METÁLICOS DE LA SIERRA DE ZACATECAS. DESCRIPCIÓN PARTICtí- 

LAR DE LAS FORMACIONES. 

-LiA roca mas antigua de este país es la Sienita, que forma la base de todas las 
montañas, porque sobre ella descansa hacia el Norte una extensa formación de 
pizarra, que así por el grande espacio que ocupa, como porque en ella arman casi 
todas las vetas metálicas, es la principal y mas interesante del distrito. Contiene 
capas de silicia pizarra, vacía gris, piedra de afilar, clorita y otras, que la carac- 
terizan de transición. Hacia el Sur se encuentran dos formas de pórfido, ambas 
también de transición; pero la una mas antigua que la otra: en aquella solo se ob- 
serva que la suele cubrir la pizarra, pero la mas nueva descansa sobre esta roca 
y alterna con ella. Estos pórfidos son muy escasos de metales, ó por mejor decir, 
no se lían descubierto vetas de mayor extensión en ellas, á diferencia de Pachuca, 
Mineral del Monte, Mineral del Chico, Zimapan, Angangueo y Huautla, en que 
el pórfido es eminentemente metalífero (1). Sobre estas rocas hay formaciones de 
vacía gris, brechas antiguas y depósitos modernos de acarreo. Últimamente, 
sobre la Sienita y pizarra descansan dos formaciones de caliza secundaria, la 
una hacia el N. O. de Zacatecas, y la otra al N. P., y esta última es la mas ex- 
tensa (2). 

En cuanto á las vetas, son innumerables las que atraviesan en todas direccio- 
nes aquellas montañas; sin embargo generalmente corren del Oriente al Poniente, 
con su echado al Sur: sus crestones cuarzosos asoman tan claramente á la super- 
ficie, que se les puede seguir por largos trechos sin necesidad de brújula. To- 
dos los fenómenos de paralelismo é intersecciones se observan á la luz del dia; 
y aunque los principales criaderos son Vetagrande, S. Bernabé y la Cantera, no 
obstante los otros varios que están marcados en el plan, y en el estado de las 
Vetas y Minas, han producido en diversos tiempos riquezas de consideración. 
Según la totalidad de las observaciones hechas sobre los frutos que producen las 
vetas que actualmente se trabajan, y las noticias que se han tomado de las diver- 
sas clases de metales que en tiempos pasados se sacaban.de otras minas que hoy 
están aterradas y abandonadas, resulta que todas las vetas del distrito de Zaca- 
tecas pueden dividirse en tres grandes porciones ó grupos, ó reducirse á las tres 
formaciones ó depósitos metálicos siguientes. 

El primero consta de plata sulfúrea, menos plata nativa, muy poca galena y 
pirita sulfúrea en pequeños cubos, diseminada en un curso casi puro con muy 
poco espato calizo: á este depósito me parece que pertenece la veta Cantera y la 
mayor parte de las que quedan al Sur de ella. 



(1) Véase la carta geognóstica de los principales distritos minerales del Estado de Méjico, for- 
tnada por T. de Gerolt y C. de Borghes del año de 1827. 

(1) Véase el adjunto Bosquejo geognóstico de la Serranía de Zacatecas. 



i) 

El segundo consta de plata sulfúrea y agria, y poca plata nativa; mas rosi- 
cler obscuro, menos galena: pinta sulfúrea, argentífera dominante en grandes par- 
tes y hermosos cristales con una blonda negra, sobre cuarzo piedra córnea y ro- 
ca verde muy endurecida con venillas de cuarzo y espato calizo, y poco bruno 
espato. A este tipo que es de la veta de S. Bernabé, pueden referirse todas las 
demás que cruzan el grande espacio comprendido entre la Cantera y Vetagran- 
de: es el mas extenso, como aclara el plan, y el que abraza mayor número de 
criaderos. 

El tercero y último consta de plata sulfúrea rosicler á veces dominante, mas 
ó menos plata nativa, galenas de todos granos, blonda parda, negra y amarilla 
no muy abundante, poca pinta sulfúrea y algún cobre amarillo, sobre cuarzo y 
piedra córnea, algún espato calizo y bruno espato: á este depósito pueden referir- 
se Vetagrande y las que se hallan al Norte de ella. Hemos indicado en general 
las principales rocas que constituyen la sierra de Zacatecas, los depósitos metá- 
licos y vetas que contienen: nos resta hablar de cada uno de estos objetos en par- 
ticular según las observaciones que hemos recogido en este pais interesante bajo 
todos respectos. 

La siemta se presenta atravesando la pizarra en las cimas elevadas del cer- 
ro de S. Francisco de Esperanza y los demás cerros al Norte Oriente de Zacate- 
cas, y en los puntos bajos de las barrancas escarbadas por las aguas en el arro- 
yo de la Sauceda; es de grano fino, no tiene cuarzo, ni mica diseminada; el fel- 
despato es blanco y la hornblenda generalmente verdosa: á veces estas dos sus- 
tancias están mezclabas taií íntimamente, que se pierde la textura granuda, la ma- 
sa toma un color gris verdoso, y pasa á verdadera rocaverde. Contiene granate 
ordinario en masas, cuarzo y epidota común en ojos, y yo he hallado piztasita 
en cristales divergentes en estrellas y ramilletes. No se puede observar su ex- 
tratificacion, y solo se nota en algunos puntos, que consta de partes separadas, en 
chapas confusas, y en bolas confusas y compuestas de cascos concéntricos, que 
se separan fácilmente por la descomposición que experimenta esta roca en virtud 
de la acción que ejercen sobre ella los agentes atmosféricos, lo cual se observa 
con mucha claridad en las bolas y trozos redondos que se encuentran en las fal- 
das de las montañas. 

Sobre la Sienita y debajo de la pizarra descansa inmediatamente una capa 
de rocaverde, (cañada de la Sauceda) que en unas partes es muy gruesa, (caña- 
da del Arroyo chico) y en otras no se deja ver entre las dos rocas citadas, sino 
que sobre la Sienita está inmediatamente la pizarra (cerro de S. Marcos). Pu- 
dieran señalarse dos especies, la una que consta efectivamente de feldespato y 
hornblenda común, y esta es la mas abundante, y la otra en que la mezcla es de 
hornblenda basáltica, ó mas bien elugila por su dureza y color. La primera es 
gris verdosa mate: textura desigual, raspadura blanca agrisada y semi-dura: con- 
tiene venillas de caliza espática, cuarzo cristalizado en los buecos y pirita sulfú- 
rea diseminada en la masa, á veces tan abundante como si estuviera próxima á 

5 



10 

vetas: también suele tener cristales de feldespato dispersos en su masa (cerro de 
Esperanza), y entonces pasa á rocaverde porfidosa: este feldespato es de muy fá- 
cil descomposición, y cuando absolutamente desaparecen los cristales, quedan los 
huecos que le dan á la roca un aspecto de almendrilla de base de rocaverde: en 
esta también suele hallarse la piztacita en cristales divergentes. Esta primera es- 
pecie forma una capa cuyo grueso pasa de doscientos metres: se deja ver mas 
arriba de la cañada de Guachichila, y se observa en el fondo del tiro de la mina 
de Jecolotes en el llano de las Vírgenes: también alterna en capas con la pizarra 
de que hablamos después. La segunda es casi negra agrisada, forma capas in- 
clinadas ya al S. E. ya al S. N. de 55° á 70° (arroyo de la Leona), dura, resis- 
tente y en capas delgadas: esta se deja ver solo en pequeños espacios, y contie- 
ne granate en masas. 

Las dos formaciones que hemos descrito, se hallan cubiertas por la pizarra: 
esta roca ocupa mas que las tres cuartas partes de lo que llamamos la sierra de 
Zacatecas: su extractificacion es muy clara, y aunque á veces sus capas están 
hondeadas, por lo común son planas y bastante regulares: se dirigen entre las ho- 
ras ocho y nueve con inclinación de 45° á 50° al S. N. Contiene todas las es- 
pecies y variedades que se conocen de esta roca sencilla, pero se puede distin- 
guir en cuatro principales, que parece que indican otras tantas épocas de forma- 
ción. La mas inferior ó antigua, (loma de la mina de la Hoyera) es una pizar- 
ra parda rojiza talcosa con muchas láminas continuas de cuarzo gris, alternando 
con las hojas de la pizarra a veces tan abundantes, que parece un cuarzo apizar- 
rado con talco, ó mas bien una variedad de mica pizarra en que la mica ha sido 
substituida por hojillas delgadas de talco pardo rojizo: en ella abunda el cuarzo 
blanco de leche, en almendras, nudos y bolas de varios tamaños embutidos en la 
masa, siguiendo la extractificacion de la roca en sus capas comunmente hondea- 
das. Después sigue otra especie, (cerro de Monserrate y arroyo de la Calavera) 
gris de perla obscura, lustre de seda, textura pizarreña fina muy perfecta, mas sun- 
tuosa que la anterior, y contiene cristales de feldespato, granitos de cuarzo y 
muy pequeñas porciones amies daloideas de esteatita ó litomarga endurecida, y 
pudiera llamarse porfidosa, ó pórfido apizarrado. Estas dos especies no son tan 
abundantes como la siguiente: es gris ama nta muy suntuosa y lustrosa, pasa 
á pizarra talcosa, de un aspecto plateado y contiene capas de pizarra de afilar, 
(cerro del Salto y del Cristo) de cilico pizarra común (arroyos de los tajos de 
Panuco) y en otras partes de simple arcillo endurecido. La última especie (cer- 
ro de las Moscas) es gris verdosa con muchas verdi-negras de lustre de cera y 
poco suntuosa, que en parte toma el aspecto de clorita apizarrada, á la cual 
pasa efectivamente y alterna con ella varias veces; pero esta alternativa sencilla 
se hace compuesta cuando á la clorita apizarrada se reúnen capas de roca verde 
y de siliza pizarra que alternan entre sí (tajos de Panuco) siempre subordinados 
ó como elementos constitutivos de la formación pizarreña. 

Hacia el Sur en que la pizarra se introduce en los límites del terreno porfi- 



11 

doso y de vacía gris, se encuentran capas de estas dos últimas sustancias alter- 
nando en situación concordante, como lo están la silisa pizarra, pizarra de afilar, 
clorita y roca verde con las de la pizarra; y preludiando otro orden de cosas, ó 
el cambio que va á experimentar el terreno. 

Hasta aquí la formación pizarreña se habia presentado con sencillez, pero 
este incidente introduce al parecer el desorden en el modo con que las nuevas 
masas componentes se amontonan ó se suceden unas á otras, porque la pizarra 
que poco antes era la roca principal se presenta después como una simple capa 
subordinada al pórfido: repentinamente se hace dominante una formación frac- 
mentaria de vacía-gris y brechas ó conglomerado rojizo, y se oculta enteramente 
el pórfido; pero vuelve de nuevo la formación pizarreña indicando que todos los 
cambios exteriores sólo deben considerarse como accidentes subordinados á su 
modo de ser: no hay duda que esta complexidad que nace de la estrecha relación 
que tienen entre sí todos los miembros que. constituyen la clase de transición 
obliga por lo menos á tratar de varias rocas al mismo tiempo, y esto suele perju- 
dicar á la claridad y concisión de las descripciones. 

Este pórfido que forma capas en la pizarra y que descansa sobre ella es el 
quo consideramos como mas moderno: su color es rojizo, su base arcillosa, y los 
cristales de feldespato tienen poca adherencia con la masa: suele contener tabli- 
tas de mica parda de tumbaga, pero carece de cuarzo y hornblenda, en su lugar 
tiene ojos y bolas de esteatita y litomarga diseminados: se descompone muy fá- 
cilmente y se desmorona, y a veces sus granos son tan pequeños que parece una 
arenita, (cerro de la Bufa). Esta arenisca se trabaja como cantera en aquellos 
parages en que la masa tiene mas consistencia, y la emplean en la construcción 
de edificios. La vacía-gris que alterna en capas con el pórfido que acabamos de 
describir, es una masa de pizarra, á veces gris amarillenta y á veces parda, que 
contiene fragmentos de seliza, pizarra, clorita &c. (cerro de Santiago y cerro de 
S. Andrés), extractificada en capas de gruesas y confusas. 

Este sistema de rocas alternantes de vacía-gris, pórfido y pizarra, está en 
parte sobrepuesto de una brecha rojiza, (arenisca antigua conglomerado antiguo 
de Humboldt) de base de arcilla muy ferruginosa que envuelve fragmentos angulo- 
sos de pizarra, silica, cuarzo, pórfu piedra córnea, pizarra de afilar, sienita &c. 
de varios tamaños mas ó menos confusamente extractificadas y cuyas capas in- 
feriores parece que pasan a la vacía-gris (cerro del Padre); y en parte vuelve á 
aparecer daminando solo la pizarra hasta que termina en el contacto con los 
pórfidos mas antiguos. 

Estos se hallan todos hacia el Sur: no se encuentra mas la pizarra, y ocupan 
una grande extensión afectando montañas elevadas ya de figura cónica y con los 
vértices tajados á pico, ya de formas redondeadas y de poca altura, (loma de 
Francos) (1). El mas antiguo es un pórfido de base de piedra córnea escamo- 



(1) Véase el plan topográfico del rededor de la Serranía de Zacatecas* 



12 

sa, en cuya masa so adhieren fuertemente los cristal itos de feldespato, se obser- 
van también algunos de cuarzo de fuerte lustre de cera y no contiene hornblenda 
ni mica (al Sur de la mesa del cerrillo, al Poniente de Guadalupe). Otra especie 
de jazpe rojizo, que envuelve los cristales de feldespato, contiene calcedonia en 
venillas delgadas ó en forma arriñonada revistiendo los huecos: su masa es bas- 
tante dura, y por esto la emplean en piedras de arrastre para moler los metales 
(cerro de Guadalupe y arroyo de Machines): en parte su masa es uniforme y no 
se observa extractificacion; pero en otros parages está dividido en lajas ó chapas 
mas ó menos inclinada y con direcciones inconstantes, pero bastante grandes, y 
se aprovechan de las mas delgadas y uniformes, esto es, de las que tienen doce á 
catorce pulgadas de grueso, y cosa de tres y media á cuatro varas de largo y an- 
cho, sacándolas con mucho cuidado, y empleándolas en hacer de ellas el fondo 
de las tinas de los lavaderos de una sola pieza, para acortar así la pérdida de 
azogue y plata que se advierte cuando estos suelos son de varias piezas, filtrán- 
dose de amalgamas muy líquidas por las junturas. No nos ha sido posible ob- 
servar si estos pórfidos descansan inmediatamente sobre la sienita como lo cree- 
mos, ó si solo están recargados á ella, y ambas rocas reposando sobre otras mas 
antiguas: los pórfidos forman aquí una capa muy gruesa, y son demasiado duros 
para que las aguas hayan podido escarbar barrancas tan profundas como necesi- 
ta el que se ocupa del estudio de las montañas. Es un disgusto tener que emplear 
suposiciones mas ó menos fundadas para inferir la situación de una roca, y no en- 
contrar en el terreno mismo por mas que se recorra en todas direcciones, medios 
exactos de fijar su antigüedad. Las faldas de estas montanas porfidosas suelen 
hallarse cubiertas por vacía-gris, por bancos de arcilla casi pura, y mas comun- 
mente por la brecha rojiza ó conglomerado antiguo que hemos descrito antes. 

Últimamente, para terminar esta descripción de las rocas nos resta hablar de 
una formación de caliza secundaria que se presenta en los puntos del distrito, 
el uno cerca de la hacienda de la Sauceda, y el otro en el camino de Vetagrande, 
al rumbo del Pozo de Gamboa, y el tercero en el camino por el rumbo de Bra- 
cho hacia el camino para Fresnillo (1), en que el terreno descknde considera- 
blemente, se oculta la pizarra bajo una caliza compacta, gris amarilla, de textura 
igual casi plana y mates, cubierta por una capa delgada de tela caliza, que en 
partes contiene fragmentos (espato caliza) (2): de pizarra de caliza, pórfido &c. 
de varios tamaños. Esta formación se desenvuelve mas hacia el rancho de la 
Calera, y se notan sus analogías con la caliza de la llanura de Temascatio cerca 
de Guanajuato, pero no contiene alabandina como aquella, ni hemos observado 
capas subordinadas de otras rocas. La caliza de la Sauceda es gris azulada, y 
tiene la misma textura y lustre que la anterior: descansa también sobre la pizarra, 
y no hemos visto en ellas las capas de siliza pizarra de que habla Soneschmidts. 

(1) Véase el bosquejo geognóstico de la Serranía. 

(2) Hacia el pueblo de Panuco y rancho de Palula. 



13 

SECCIÓN CUARTA. 

DESCRIPCIÓN DE VETAGRANDE, NEGOCIACIÓN DE COMPROMISO, DESCRIPCIÓN DE LA VETA DE SAN 
BERNABÉ. DE LA VETA CANTERA, MINA DE QCEBRADILLA Y LAS 3IINAS DE LAS MESTEÑAS. 

ETAGRANDE (1) es seguramente uno de los criaderos mas principales de 
Zacatecas, así por la extensión de su laborío como por las riquezas que ha pro- 
ducido casi desde el año de 1545 en que se descubrió. Dista como dos leguas 
hacia el Norte de la ciudad, y ha dado origen á una población de cinco mil al- 
mas, que se llama Nuestra Señora de Guadalupe de Vetagrande, la cual ha forma- 
do siempre un distrito mineral con sus correspondientes autoridades por lo rela- 
tivo á minas que llamaron antes Diputación, que estaba dependiente de la princi- 
pal de Zacatecas, y que en el año de 1828 se suspendieron en todo el estado y 
agregaron las decisiones de minas á la jurisdicción local. Yendo desde la ciu- 
dad se va subiendo considerablemente hasta llegar al puerto de Esperanza; pero 
desde este punto el terreno se abate repentinamente para entrar en Vetagrande; 
de manera que este distrito está situado sobre el Saldo Norte de una serie de 
montañas que corren casi de Oriente á Poniente, esto es, paralelamente á Ja veta, 
y lo separan de Zacatecas. En este camino se pasa primero por algunas hacien- 
das de beneficio de plata; después se atraviesan algunas vetas, y por todas par- 
tes se ven galeras de minas, malacíites descubiertos y en movimiento, escombros 
que se derraman á los terreros, y se observan las obras y trabajos exteriores del 
minero, que contrastan singularmente con las cimas y barrancas de las monta- 
ñas en que están situadas, y ofrecen las vistas mas pintorescas. (Véase la vista 
de la Vetagrande. 

No tenemos estados que manifestar con exactitud de las grandes cantidades 
de plata que ha producido en diversas épocas, cuya falta es común á casi todas 
las minas de Zacatecas; y de aquí proviene que no se puede dar de ellas sino no- 
ticias muy generales con respecto á sus productos. Los Bordas y los Ansas, 
que por el año de 65 trabajaron los puntos de S. Acacio, Alvarado, S. Francisco 
&c, sacaron enormes sumas de plata, porque la memoria de estas bonanzas se 
conserva con admiración. Milanesa, trabajada por los antiguos condes de Santia- 
go de la Laguna, dio en dos épocas diversas bonanzas, las grandes cantidades de 
beneficio de plata que restablecieron las casas de los condes de S. Mateo Valpa- 
raíso, Marques del Jaral de Berry, con los productos que dio la veta en esta rica 
pertenencia de Urista. Posteriormente la casa de los Ansas disfrutó también otra 
bonanza que sacaron de un ramal desprendido de Vetagrande, en la mina que 



(1) Bajo este nombre se conoce el pueblo de la Vetagrande, la veta misma, y una de las nego- 
ciaciones de minas que están en ella: trataremos ahora de veta en general, y después hablaremos do 
la negociación en particular. 

6 



14 

llaman de S. Borja. Los puntos de Alvarado, Gajuelos, Concepción, Gallega y 
Cata de Juanes han producido en diversas épocas sumas considerables: última- 
mente, la famosa negociación de Vetagrande ha presentado en las cajas de Za- 
catecas desde el año de 1790 hasta el de 1826, 2.463716 marcos de plata, produ- 
cidos del laborío de solo algunas pertenencias que comnrende. Bastan pues es- 
tas generalidades para formar concepto de la riqueza é importancia de este cria- 
dero metálico. Ne se conocen sus límites á lo largo: corre del E. al N. como la 
mayor parte de las vetas, ó con mas exactitud, su rumbo general es N. 61° W, y 
el de su echado al S. con 30.° de inclinación: desde la mina de Ángel hacia el E, 
hasta mas allá de las minas de Santa Rita al W., espacio de siete millas que según 
parece está abierta en ella; pero la parte laboreada y reconocida que ha dado las 
grandes riquezas y en que están situadas las minas de toda opinión, como S. Aca- 
cio, S. Francisco, Alvarado, Esperanza, Gajueios, Concepción, Masías, Urista, 
Milanesa, Gallega y otras, abraza un espacio como de cinco mil varas desde los 
cscarbaderos primeros, que están antes de la mina del Ángel, hasta los tajos aban- 
donados que siguen á la de Cata de Juanes. Sus crestones asoman á lo largo de 
la falda Norte de la Serranía de montañas de que hemos hablado, y estas forman 
el alto de la veta: en todo su curso atraviesa la roca dominante que es la pizar- 
ra, pero hacia el echado, luego que pasa el grueso de esta formación, se introdu- 
ce en la roca verde que forma sus respaldos. La configuración de terreno, la 
naturaleza de las sustancias que le constituyen y la estructura misma de la veta, 
influyen en las variaciones que se advierten en su rumbo y echado, y en la reu- 
nión ó separación de los cuerpos ó partes de que se compone este criadero. Ge- 
neralmente se ha observado que consta, como la veta madre de Guanajuato, de 
tres vetas ó cuerpos separados por intermedios de rocas mas ó menos gruesas, 
las cuales aunque se conocen con los nombres de cuerpo alto, cuerpo del medio 
y cuerpo bajo, se le dan también otros, como la grande, la gretosa y la verdeona; 
y los mineros de S. Acacio les llaman la blanca, la grande y la verdeona. Estos 
cuerpos suelen abrazar un espacio de treinta varas de grueso como en S. Aca- 
cio, el cual vaiía, ya por estrecharse los mismos cuerpos, ya por unirse ó juntarse 
dos de ellos formando uno solo, en cuyo caso suele su potencia tener de cinco 
á seis varas, como en la pertenencia Delgadillo. Yo he observado en los planes 
de S. Juan de Dios de las pertenencias comunicadas de Gajuelos y Cajoncillos, 
midiendo un crucero que atraviesa los tres cuerpos, que el alto tiene cuatro va- 
ras de grueso, el del medio cuatro y media y el del bajo tres varas; el primer in- 
termedio dos varas y el segundo dos y media varas: de manera que desde el alto 
del primer cuerpo hasta el bajo del tercero encontré diez y seis varas; pero to- 
das estas dimensiones se reducen generalmente hasta dejar una potencia media 
de diez á doce varas. Los crestones de la veta desde la mina de S. Francisco y 
las Cabras, se nota que con muy pocas inflexiones sigue constantemente su rum- 
bo dirigiéndose al cerro de Milanesa; pero después que pasa de esta montaña, y 
juzgando por la dirección de los tajos de la Gallega y Cata de Juanes, su rumbo 



15 

varía considerablemente cargándose al Norte y llega á ser de 40 á 45.° W, enca- 
minándose hacia la mina de Santa Rita (1). 

Las principales variaciones en el echado se observan en las pertenencias de 
Masias y Urista, en las cuales llega á tener 40° de inclinación. Es opinión gene- 
ral que al Sur de Vetagrande pasa otra veta distinta, en la que está abierta la fa- 
mosa mina de S. Borja, que ha producido riquezas de consideración; esta mina 
está tan próxima á la de Urista que á muy poco centro ó profundidad se comuni- 
caron, y fué necesario fijar por un convenio la división y memorias entre ambas 
minas. Según la dirección de esta veta de S. Borja parece que en ella está abier- 
ta una mina bastante distante hacia el W, que se llama el Desierto. 

Casi desde la pertenencia de Pedro de Torres el bajo de la veta cambia de 
rumbo, inclinándose mucho al N., y va á pasar por los tajos que llaman de Arma- 
dos, asociado de otra veta distinta, que suponen corre todavía un poco mas al 
Norte que la que llaman Vetagrande. Estas variaciones en el rumbo y echado, 
este ramaleo ó separación de los cuerpos, y estas asociaciones de nuevas vetas 
que se verifica solamente en un corto espacio comprendido desde la pertenencia 
de Pedro de Torres á ía de Milanesa, al acercarse á la montaña de este nombre, 
naturalmente llamaron mi atención, y me excitaron á indagar por el exterior, ya 
que no es posible bajar á reconocer el interior de las minas, porque no se traba- 
jaban, la causa de estos fenómenos. Resulta pues de mis observaciones, que la 
veta de S. Borja no es otra cosa que un ramal desprendido del cuerpo alto de 
Vetagrande, cuyo rumbo se inclina mas al Sur, y va á pasar por este lado del 
cerro de Milanesa; que su echado al Sur es menos de 3ü,° esto es, que es mas 
parado, lo cual combinado con el mayor echado que tiene la veta de Urista, expli- 
ca la pronta comunicación de las dos minas: según las noticias, los frutos de S. 
Borja están tan parecidos á los de Urista, que no se podian distinguir, y esta 
identidad de matrices y minerales es un criterio geognóstico que viene al apoyo 
de mi opinión. El cuerpo principal de la veta continúa por Masias, Urista y Mi- 
lanesa y pasando al N. de la montaña de este nombre sigue por las minas de Ja 
Gallega y Cata de Juanes; finalmente, el bajo se manifiesta en dos ó tres hilos de 
mas ó menos potencia, que cargándose todavía mas al Norte pasan por los tajos 
de Armadas. Según todas las apariencias del cerro de Milanesa ha tenido la ma- 
yor influencia en las alteraciones que experimenta la veta el acercarse á él: pa- 
rece que masa sienítica oponiendo mayor resistencia á la causa que produjo 
grieta ó hendidura que llamamos Vetagrande, hizo que se quebrase y se formasen 
nuevas grietas en la uniforme masa de pizarra que atraviesa, y que estos ramales 
dividiéndose hacia uno y otro lado de la montaña, casi la envolviesen como un 
nudo, ó como llaman los mineros á los fenómenos de esto especie aunque en es- 
cala menor, como un caballo de extraordinarias dimensiones. Es digno de no- 

(1) Las diferentes obras que se han ejecutado en los años de 1831 y 32, parecen haber aclarado 
que la veta de Cata de Juanes es una veta propia como la de la Gallega también, y según estas acla- 
raciones es mas probable que la veta de la mina Santa Rita es la misma de la Gallega. 



16 

íarse que así como en pequeño un caballo produce siempre alguna alteración en 
la masa metálica de la veta, esto es, la empobrece ó la ennoblece, del mismo mo- 
do en grande parte sucede lo mismo; porque se ba observado que las perte- 
nencias comprendidas desde Masias á Milanesa por el lado del E. y las de Cata 
de Juanes y Gallega al N. del cerro de Milanesa han tenido puntos mas ricos y 
han producido mas abundantes metales mientras mas se acercan al citado cerro, 
y esta observación excita á habilitar las minas de Milanesa y Gallega como las 
dos bocas mas próximas al nudo, y á dirigir sus laboríos de una y otra parte hacia 
este punto: al apoyo de esta idea viene también la observación constante y bien 
comprobada en Zacatecas, de que los puntos ricos de las vetas corresponden á 
las mas elevadas de la superficie. Estas relaciones de las vetas con el exterior de 
las montañas son de la mayor importancia para la dirección de los trabajos 
subterráneos. 

La matriz mas principal y abundante de la veta es el cuarzo, que en partes 
pasa á piedra córnea escamosa, es comunmente gris ó lechoso cariado ó celular, y 
muy pocas veces cristalizado. La amatista de un violado obscuro, rara vez claro, 
se encuentra en masas y en cristales pequeños, y muy pequeños. La piedra cór- 
nea forma cintas y venas que siguen todas direcciones en la masa de la veta, 
siempre tan íntimamente unida al cuarzo, que no puede desconocerse su transi- 
ción. A estas sustancias se reúne en menos cantidad la caliza espática en ma- 
sas, en tablas, en hacesillos, y rara vez cristalizada en dobles pirámides exágo- 
nas (Metastático de Hasey) siempre pequeñas; el bruno espalo en masas, botones 
de vacimos y muy rara vez se encuentran pequeños cristalinos de baritina ó es- 
pato pesado. Los metales principales son la plata sulfúrea cristalizada en pe- 
queños cubos ectredosy prismas exágonas: la plata agria en tablas exágonas atra- 
vesadas sobrepuestas ó en forma celular: la plata nativa en chapas, hojillas, pega- 
duras, capilas y rara vez dentículas: el rosicler obscuro, en masas diseminadas y 
cristalisado en prismas exágonos, y finalmente la plata polvorilla en hojas: la ga- 
lena siempre en masas de hoja de todos tamaños, y á veces tan pequeñas que pa- 
sa á plumbago: el carbonato de plomo celular, la blenda negra, parda y amarilla, 
nunca en cristales, sino siempre en masas y diseminada á veces tan finamente 
que constituye una clase de frutos que llaman acanelados y que son muy ricos, 
porque está mezclada con rosicler y plata sulfúrea: el cobre amarillo en masas pe- 
queñas, y el azul en tablitas celulares. 

La pirita sulfúrea en cubos y en cristales triglifos pequeños, y finalmente la 
pirita arsénica!, no hemos visto la plata córnea, ni el antimonio en esta veta como 
lo afirman otros. La Gallega es tanto mas abundante en plata, cuanto su grano 
es mas fiuo: la pirita sulfúrea de un amarillo de bronce pulido, bronce bruno de 
los mineros, es muy argentífera y suele tener hasta doce ó quince marcos por 
montón: esta pirita molida en los arrastres es lo que llaman marmajas, y parece 
que las mas ricas han sido las que producía la veta de S. Bernabé y las que per- 
tenecen á ella. 



17 

Todas estas sustancias minerales que constituyen la masa de la veta, se ha- 
llan distribuidas en cierto orden que conviene conocer. De luego á luego se pre- 
sentan divididas en dos partes principales: la primera es aquella que desde la su- 
perficie ocupa hacia la profundidad una zona que suele tener de ochenta á cien 
varas, y á veces llega á ciento cincuenta, y que el minero distingue con el nom- 
bre de frutos colóralos: su masa principal es un cuarzo á veces cariado y celirar, 
y siempre muy cargado de óxido rojo de hierro con mas ó menos artilla, en el cual 
se halla la plata sulfúrea y la nativa diseminada en mas ó menos abundancia: por 
lo común estos frutos en casi todas las vetas son ricos, y quizá á esto se debe el 
que la mayor parte de ellas están trabajadas á tajo abierto, y se encuentran con 
frecuencia estas grandes zanjas en las montañas. En la famosa negociación co- 
nocida con el nombre de los Tajos de Panuco y que ha dado origen á otros pe- 
queños distritos como el de Vetagrande, la veta está comida desde la superficie 
en todo el espacio que abrazan las cuatro pertenencias, esto es, en ochocientas 
varas al hilo. Lo mismo sucede en otras negociaciones de no menor importan- 
cia, como la de los tajos de S. Aparicio de Isabelica, de los Santiagos y en otras 
muchas partes. La segunda que es la mas extensa y en la que se encuentra mas 
constancia y mayores riquezas, se conoce con el nombre de los Negros: comien- 
za donde terminan los Colorados, y es la mas complicada en la composición de 
sus partes. Consta de todas las sustancias que hemos nombrado antes, siempre 
mas ó menos mezcladas unas con otras: los metales forman fajas de varios anchos, 
que siguiendo la dirección de la veta, ocupan ca i el medio, ó mas bien el bajo de 
ella: de estas fajas se desprenden cintas angostas y venas que se ramalean en to- 
da la masa del cuarzo y á voces envuelven bolas de esta sustancia: otras ocasio- 
nes estas cintas están divididas en porciones cortas, formando hojas de diversos 
tamaños diseminados y como embutidos, pero sin seguir una dirección constante. 
Las platas piritas de cobre y hierro generalmente mezcladas, ocupan el centro de 
las fajas, y á los lados están las blendas y galena de grano mediano: en el bajo se 
encuentran siempre la galena formando grandes masas, bolas y ríñones casi 
siempre mezclado de pirita sulfúrea muy finamente diseminada y cobre amarillo 
con la blenda negra y parda, y entonces abunda la caliza espática. Las fajas y 
cintas metálicas se prolongan mas ó menos hacia el hilo y echado de la veta se- 
gún su ancho, y se terminan subdividié'idose en venas y en hilos muy finos hasta 
casi perderse, y después de un cierto espacio á veces mas largo de lo que el mi- 
noro quisiera, vuelven á reunirse. Cuando se escasean los frutos, el minero de- 
sea encontrar la amatista, ó guija mollar, como indicio de su cercanía: las masas 
de galena son también otro criterio que mas seguramente alienta las esperanzas 
del minero, pues se ha observado casi constantemente, que á continuación de es- 
tas masas siguen los metales de plata. De los tres cuerpos el bajo es el mas 
abundante en galena y blenda negra que los otros dos: en estos hay mas amatis- 
ta y son mas constantes que el bajo en sus leyes y calidad de sus frutos: este, 

cuando se une el cuerpo medio parece que se empobrece; pero en él suelen ha- 

7 



18 
liarse términos muy ricos, aunque poco frecuentes. En esta veta escasean mu- 
cho las cristalizaciones: rara vez se encuentra algún pequeño hueco cuyas pare- 
des están revestidas de cristales: no hay aquellas grandes abras y grietas á veces 
de muchas varas de largo que se presentan en la de Guanajuato, revestidas de 
cristales, muy bien pronunciado de espato calizo, de pruno espato, de cuarzo &c, 
entre las cuales he hallado varias formas nuevas (1); por el contrario, usando el 
lenguage del minero, esta veta está muy apretada; las sustancias que la constituyen 
se hallan íntimamente unidas entre sí, y son muy raros los puntos en que se aflo- 
ja y da lugar á aquellos fenómenos. Aunque en general la veta ha tenido poca 
influencia sobre la roca adyacente, no por esto presenta en los puntos en que la 
he observado unos respaldos tan claros y uniformes como la de Guanajuato; no 
se ve aquella capa de arcilla contuosa y mas ó menos gruesa que media entre la 
veta y la roca, conocida por el minero guanajuateño con el nombre de Cuarache, 
y que en alemán se llama Besteg: aquí la roca en contacto ha sufrido solo una 
descomposición por cuyo medio las sustancias de la veta han penetrado mas ó 
menos en ella. 

En el labrado de S. Buenaventura que está en la comunicación de la mina 
de Gajuelos y Cajoncillo en la negociación de Vetagrande, la penetración de las 
sustancias metálicas abundantes en aquel punto, fué de bastante consideración: 
se comieron la veta y toda la parte de la roca del alto penetrada de metales; pe- 
ro sin las correspondientes precauciones, y se hundió el alto hasta juntarse con 
el bajo. 

El labrado de Plateros, que también fué un término muy rico, ofrece por esta 
razón un gran hueco que sirve de camino para la mina de Cajoncillos; pero estas 
relaciones de las vetas con el interior de las montañas en que se hallan, no pue- 
de deducirse de solo unos cuantos hechos aislados que se han observado en una 
ó dos minas antiguas: es necesario estudiar el mayor número de puntos de una 
veta y compararlos entre sí, para poder deducir consecuencias que conducen á in- 
ferir la antigüedad relativa de la veta y de la montaña que la contiene; y esto sue- 
le ser muy difícil, porque los ademes, los atierres, los escombros depositados en 
otros labrados y la continuación de los trabajos, generalmente oculta é impide 
entrar á examinar aquellos puntos que uno necesita ver. No son de gran conside- 
ración las aguas que corren por el interior de esta veta, ni tan abundantes sus 
veneros que no se arrastren fácilmente; y esta es una de las circunstancias mas 
apreciables, porque el agua es el mayor enemigo que tiene el minero. D. Juan 
Antonio Perón, informando á la Diputación de minería de Zacatecas sobre el es- 
tado general de las minas el año de 91 dice, hablando de Vetagrande: ,,Las aguas 
..son tan dóciles, que con los dos malacates de Gajuelos se han mantenido en se- 
.,co todas las demás pertenencias." 

Aun ahora que los trabajos tienen mucha mas extensión que entonces y es- 



(1) Anales de Sciences naturclles, tome huitieme. París 1826. 



19 

tan avanzados á mayor profundidad, bastan dos malacates en el tiro general para 
tener arrastradas las aguas (1). Es cierto que en tiempo de lluvias se aumentan 
como es natural, pero á esto contribuye mucho el sistema de trabajar las vetas á 
tajo abierto: los derrames de las montañas, esto es, las aguas que llevan las cana- 
das y barrancas pasando por estos zanjones se apozan en ellos y se filtran por la 
veta hasta los labrados; y aunque cuando se formaliza una negociación, estos fo- 
sos ó zanjones se llenan de escombros ó atierres, dejando en ellos solo las bocas 
necesarias, no bastan tampoco estas precauciones, porque los escombros y piedras 
sueltas siempre dejan pasar á la veta mucha agua, y á veces no pueden hacerse 
canales por las grandes dimensiones y gastos que demandan; á pesar de todo es- 
to, en la porción de veta comprendida en las pertenencias de la negociación de 
Vetagrande, basta otro malacate, ó cuando mas otros dos, según que el año es 
mas ó menos abundante para sujetar las aguas en tiempo de lluvias, de manera 
que no impiden los trabajos interiores. La veta de S. Bernabé, situada en el ter- 
reno que media entre la ciudad de Vetagrande (véase el plan geognóstico), es el 
primer criadero descubierto por los conquistadores de aquel pais: su rumbo es 
hacia E. N., el de su echado al S., y recorre un grande espacio atravesando sua- 
ves montañas de pizarra. Los primeros pobladores la trabajaron con utilidad, y 
por muchos años ella sola produjo grandes cantidades de plata: está reconocida 
en muchos puntos, esto es, se han abierto en ella varias minas, de las cuales al- 
gunas han producido bonanzas mas ó menos cuantiosas; pero los puntos en que 
principalmente ha sido mas productiva son aquellos en que están las negociacio- 
nes de S. Bernabé, Rondanera, Malanoche, Guadalupe y Peregrina. Por los años 
de 35 y 36 eran dueños de Rondanera y Guadalupe D. Gregorio Zumialde y D. 
Juan de Dios de la Campa; y á pesar de que el desagüe y laborío de estas perte- 
nencias les era sumamente costoso, la mina no obstante produjo gruesas sumas: 
compraron en noventa mil pesos un tiro general que habia dado fuera de perte- 
nencias D. Julián Elorza, porque por este podia verificarse el desagüe con mas 
facilidad. Después por el año de 49 se formó una compañía que bajo la direc- 
ción de D. Ignacio Arrieta volvió á emprender el laborío de Rondanera, abando- 
nado por sus anteriores dueños, y en una semana de trabajo sacaron mas de seis- 
cientos mil pesos de sola una labor nombrada el Chahuistle. El cura D. Rafael 
de las Piedras en el año de 84 solo de este punto sacó mas de trescientos mil pe- 
sos, y D. Antonio Tiagos mas de seiscientos mil de la pertenencia nombrada Pe- 
regrina (2). En diversas épocas ha dado Rondanera cuatro bonanzas, y en la 

última dejó libres 180,000 pesos. 



(1) Sin embargo, parece que las aguas abundaron mas en los años de 29 hasta 32 sobre la Veta- 
grande, á razón que los ocho malacates nuevamente construidos sobre el tiro general por el desagüe 
tenían bastante que hacer para arrastrar el plan del tiro, y en el mismo tiempo necesitaban ¡-obre ¡a 
mina de la Gallega tres malacates para el mismo fin. 

(2) Informe manuscrito de D. Juan Antonio Perón á la Diputaron de Minería, sobre el estado 
el M incral el año de 1791. 



20 

Esta veta consta de un cuerpo principal en varios hilos acompañados al alto 
y al b.ijo, que según se reúnen ó se separan hacen vaxiar sus potencias desde seis 
á ocho varas, hasta doce ó diez y seis, y en todo su curso casi conserva su rum- 
bo y echado. Estos hilos suelen adquirir grandes dimuisiones y formalizarse en 
verdaderos cuerpos muy productivos: uno de ellos hacia el alto se alcanzó en 
cruceros dados desde el cuerpo principal ya disfrutado, todos los cortaron en 
buenos metales, y produjo la última bonanza de que hemos hablado antes. Su 
masa consta principalmente de cuarzo y piedra córnea, aunque también contiene 
espato calizo y bruno espato: sus metales son plata sulfúrea, agria, rosicler y na- 
tiva; mucha pirita sulfúrea en masas y en grandes cristales trigrifos y dodecae- 
dros pentágonos muy bien pronunciados: galena de todos granos, blende negra y 
cobre amarillo. Los intermedios entre el cuerpo principal y los hilos comun- 
mente están penetrados de las sustancias de la veta, que su laborío se hace cos- 
teable, y á veces en algún punto es mas productivo que el de la misma veta: en- 
tonces se observa que la misma masa principal es una especie de roca verde mas 
ó menos endurecida, muy penetrada de vetillas de espato calizo, de pirita sulfú- 
rea y de los demás metales de plata. 

La Compañía unida que ha contratado las principales minas de la veta, acti- 
va con el mayor empeño la habilitación de tiros, malacates y demás necesarios 
para verificar el desagüe de ellas y de su laborío. 

Otro de los principales criaderos, y quiza el mas uniforme de todos, es la 
veta Cantera. Su dirección es de N. 63.° W y sus echados al S. con inclinación 
de 33.° á 37.°: pasa por el cerro de la Bufa, en cuya cima asoman á la superficie 
sus grandes y altos crestones, requebrados de varios modos afectando castiilos 
y ruinas de edificios, de manera que le dan la vista mas pintoresca. (Véase la 
vista de Zacatecas con la Bufa en fondo.) Desde esta montaña porfidosa varía 
el rumbo, se carga al Sur, y con el nombre de Veta del Muerto,v\ene á pasar por 
el extremo Norte de la ciudad (Véase el bosquejo geognóstico.): toma la falda del 
cerro del Grillo, y sigue asociada con la veta de Quebradilla. Cuando se observan 
las rocas que atraviesan sus crestones en las cercanías de la mina de la Cantera, 
so nota que descansa sobre pizarra y que está cubierta por una vacía de gruesos 
fragmentos ó por el conglomerado ronizo; de manera que al parecer limita las 
formaciones de transición, y las rocas secundarias mas antiguas: de aquí nace na- 
turalmente la idea de considerarla como un manto mas bien que como una veta; pe- 
ro seria necesario repetir cuidadosamente estas observaciones en el interior de 
varias minas para asegurarse de tan extraña disposición, y al mismo tiempo seria 
sumamente interesante el conocer las modalidades y relaciones de un criadero 
metálico, que no solo separa dos rocas, sino también dos sistemas de rocas, cu- 
ya formación pertenece á épocas diversas. Su masa principal es un cuarzo co- 
munmente lechoso ó gris, y suele acompañarse con espato calizo. Sus metales 
es plata sulfúrea, agria y nativa: galena de grano fino y pirita sulfúrea en peque- 
ños cubos y aun cobre amarillo en masas; esta sencilla composición hace que 



21 
los frutos de la veía Cantera sean muy dóciles para su beneficio, como dicen los 
mineros, ó se prestan á la reacción de los reactivos que se emplean en la amal- 
gamación (1). 

Los metales forman cintas y venas, y están muy diseminados en todo el 
grueso del cuerpo de la veta, que casi constantemente tiene de doce á catorce 
varas de potencia: de aquí procede que sus frutos ordinarios sean muy abundan- 
tes, pero de cortas leyes, como de cuatro á cinco marcos por montón; mas cuan- 
do se acumulan y reúnen, esto es, cuando se concentran en poca matriz, enton- 
ces suben macho de ley: la uniformidad en la distribución de los m átales en el 
cuerpo de la veta hace que sea muy constante en sus leyes, y en la abundante 
producción de frutos ordinarios. 

Parece que el primer dueño de la mina Cantera fué D. Pedro José Bernar- 
des, y que con la bonanza que sacó de ella fundó el título de Conde de Santiago 
de la Laguna: entonces fabricó en Zacatecas una gran casa, compró varias fin- 
cas de campo muy valiosas, y casi á sus expensas se construyó el colegio de 
Nuestra Señora de Guadalupe, obra que atrae la atención por su solidez, exten- 
sión y cómoda distribución, mas bien que por el buen gusto de su arquitectura. 
Posteriormente, esto es, hace cosa de cuarenta años, emprendió los trabajos de 
esta mina D. Mircelo de Ansa: disfrutó puntos ricos que le produjeron conside- 
rables sumas de dinero con que atendió á los gastos de otras negociaciones de 
minas, y construyó de nuevo á todo costo la famosa hacienda de beneficio por 
patio llamada de Barnardes, la cual á pesar de tener sesenta y cuatro tahonas ó 
arrastres y seis molinos, no daba abasto á beneficiar los ñutos que producía la 
mina; porque como hemos dicho, un corto número de herramienta produce en 
esta veta mas frutos que en otras. 

Hemos indicado hablando de las variaciones que experimenta esta veta en 
su rumbo, que al pasar por la falda del cerro del Grillo, se asocia á la veta de 
Quebradrilla y continúan juntas; pero este hecho exige mas explicación. 

Desaguada la mina de Quebradilla del océano que la inundaba, no se en- 
contraron en sus planes puntos cuyos frutos pudiesen desquitar los enormes gas- 
tos erogados hasta entonces. La mina presentaba un aspecto poco lisongero, v 
comenzaron su laborío emprendiendo obras de indagación en varias direcciones. 
La que se llevaba á hilo de veta con dirección al cerro del Grillo, comenzó á dar 
á poco indicios y á mejonr sus frutos conforme se adelantaba; así siguió por 
algún tiempo, hasta que se llegó á un término de verdadera bonanza, y entonces 
se advirtió que la veta no solo habia variado de rumbo, sino también que habia 
cambiado de echado, y que su potencia se habia aumentado considerablemente; 
pero examinando con atención este fenómeno, resultó de las medidas practicadas, 
que la veta Quebradilla dirigiéndose de S. E. á N. W. á cortar en aspa á la veta del 



(1) Los frutos sacados en los años de 30 á 32 de Ja mina de la Cantera, necesitaban una rever- 
beración muy fuerte para el beneficio del Patio, y los metales de fundición estaban muy contrarios 
i beneficio por la mezcla de blenda negra. 

8 



22 
Muerto, se habla unido á ella, y en vez de atravesarla se había asociado al bajo 
siguiendo el mismo rumbo y echado de aquella que es la de mas potencia: fi- 
nalmente, que desde que los trabajos llegaron al punto de concurso de las dos ve- 
tas, se hablan alcanzado los frutos mas ricos y abundantes. 

Estos resultados que se dirigen á extender nuestros conocimientos sobre las 
relaciones que observan las vetas entre sí, á corroborar los hechos análogos que se 
han observado en otras partes, y á perfeccionar la teoría de las vetas que debe ser 
siempre la guia del minero, se presentan tí n aislados y tan desnudos de aquellas ob- 
servaciones accesorias que debían acompañarlos para que fuesen verdaderamen- 
te instructivos, que casi no se puede sacar provecho de sus exposiciones. ¿Se 
observó acaso si las masas de estas dos vetas asociadas se hallaban separadas 
por una hendedura ó por una capa mas ó menos gruesa de alguna sustancia par- 
ticular que indicase- distinción entre ellas, ó estaban tan incorporadas que no se 
podia distinguir una de otra? ¿Las matrices y metales de ambos criaderos eran 
los mismos, ó se notaba alguna diferencia en el número ó proporción de sus sus- 
tancias componentes? ¿Después de haber corrido asociadas algún trecho mas 6 
menos largo, la veta de Quebradilla no cortó por fin la del Muerto, recuperando su 
antiguo rumbo y echado, como suele suceder?. . . . Pero no sabemos la solución 
de estas cuestiones, ni de otras varias análogas que convenia haberse hecho: pocas 
veces se presentan fenómenos de esta naturaleza en tales circunstancias, que sin 
erogar gastos pueden estudiarse y conocerse todas sus modalidades, como en 
el caso de que hablamos; y es muy sensible dejar pasar estas ocasiones en que 
se podia haber dado un paso hacia adelante á la doctrina de las vetas, ilustrándo- 
la con los muchos casos singulares que se presentan en las minas de la República. 

Ya que la discripcion de la veta Cantera nos ha conducido á hablar de la 
de Quebradilla, indicaremos brevemente Jo que sabemos de esta célebre mina, 
cuya extensión, activo laborío y productos de su última época, obligaron, y con 
razón, á considerarla como la Valenciana de Zacatecas. — Por los anos de 37 se 
formó una compañía que emprendió su laborío: erogó excesivos gastos en su des- 
agüe, pero al fin sacó una utilidad de mas de 260.000 pesos. Después hacia el 
año de 75 los Bordas y Ansas tomaron á su cargo esta negociación, vencieron 
las aguas á toda costa, y por último les produjo como 2.000.000 de pesos. Muy 
posteriormente D. Fermín Apezechea se dedicó á trabajar con el mayor empeño 
dicha mina, la habilitó de todo lo necesario, y obtuvo el año de 9 la gracia de 
medios derechos: emprendió el desagüe con catorce ó diez y seis malacates muy 
bien servidos en los cinco tiros que tienen; pero las aguas habiendo bajado hasta 
cierto punto, se quedaron estacionadas: no parecia sino que el efecto de las má- 
quinas da desagüe solo era igual á los productos del venero; permanecieron así 
por algún tiempo hasta que comenzaron á dar señales de diminución. Efectiva- 
mente, desde la primera pulgada que bajaron fueron diariamente achicando mas 
y mas hasta quedar la mina desaguada: se habían gastado mas de 400.000 pesos 
ún haber visto una piedra. Sus labores no se encontraron tan buenas como se 



23 

esperaban; pero mediante las obras de indagación que se emprendieron, se alcan- 
zaron puntos muy ricos, como hemos dicho antes, que produjeron considerables 
utilidades. Para dar una idea de la extensión que tomaron los trabajos de esta 
mina, bastará indicar que diariamente se ocupaban en ella dos mil quinientas 
cincuenta personas distribuidas en los varios destinos del interior y exterior del 
modo siguiente. 

ENPLE\DOS EN EL INTERIOR. 

^ 

Mandones 45. ~| 

Barreteros y peones 1 ' 17 " UnTAT i a mí 

Atecas y manteros 108. f lulAL< 1,41D * 

Paleros y ayudantes 90. 



EMPLEADOS EN EL EXTERIOR. 



Administrador, mandones y escribientes.. . 32. 

En los malacates 144. 

En los corrales : . . . . 55. 

El las fraguas 95. 

Carpinteros 7. 

Quebradores 645. 

Patio de desecho 127. 

Albañiles 30. j 



y 



.1.135. 



Habia ademas ochocientos caballos para el movimiento de las máquinas, 
que consumían anualmente diez y ocho mil fanegas de maíz y ochenta mil arrobas 
de paja, y la mina producía semanariamente de seis mil quinientas á siete mil car- 
gas de frutos con una memoria de gastos de 18 á 20.000 pesos. 



u 

SECCIÓN QUINTA. 



NUMERO DE VETAS, MINAS PRINCIPALES, HACIENDAS DE Í3ENEFICIO QUE HAV EN LA SERRANÍA 

DE ZACATECAS. 



LAY ademas de Quebradilla y de las vetas principales que hemos descrito 
untes, otras varias vetas y minas situadas en distintos puntos del distrito, cuya 
descripción podría ser interesante, así por las bonanzas que han producido las 
unas, como por las riquezas que podrían dar todas si se les aplicase el corres- 
pondiente fondo para que su laborío tomase toda la extensión de que podia ser 
susceptible; pero nos reduciremos á presentar sola una lista de sus nombres con 
el número de malacates que tienen y que tenian, y sus profundidades aproxima- 
tivas, según las comunicaciones recibidas de empleados y operarios, para no tras- 
pasar los límites que nos hemos propuesto. 

Medidas del año de 1825. — La Diputación de Zacatecas se ocupó en hacer 
un padrón, digamos así, ó una enumeración de las minas y haciendas, ó ingenios 
de beneficio que hay en todo el distrito, incluyendo á Vetagrande, Panuco y 
Guadalupe; pero es casi imposible fijar con exactitud todas los bocas abiertas en 
a multitud de vetas que atraviesan aquellas montañas, de muchas de las cuales 
aterradas se ha perdido su nombre, el de sus dueños y la época en que se abrie- 
ron. Hay también otras de quienes existe solo la boca, pero no se sabe cómo se 
llaman, ni á quiénes pertenecen: seguramente si se' cuentan por minas todas las 
bocas, tajos y escarbaderos que se encuentran en estas serranías, pasa su núme- 
ro de cuatro mil; pero pulsando las dificultades que presenta una enumeración 
exacta, solo se comprendieron en los estados aquellas minas que habian llega- 
do al rango de negociaciones, por el empeño y esfuerzos con que en diversos 
tiempos se habian trabajado y por los buenos frutos que produjeron, las cuales 
ascienden al número de doscientas treinta y ocho. 



25 



1 


ESTADO que manifiesta las vetas, minas y 
sus malacates en corriente y paradas, y las 
tiros en el año de 1832. 


tiros principales, con 
profundidades de los 


\ 




NOMBRES 


NÚMERO 

DE MALACATES. 


PROFUNDIDAD 

DE LOS TIROS. 






DE LAS VETAS. 


DE LAS MINAS Y TIROS. 






En corrien- 
te. 


Paradas. 


Perpendicu. 
lar en varas. 


Sobre la ve. 
ta en varas. 






Tres vetas separadas 
al Norte del pueblo de 
Panuco. 


























































Veta de los Tajos de 
Panuco. 


















































Del descubrimiento.... 
















De Tecolotes. 








De San Gonzalo. 






































































































De ¡Santa Rita . . . 








Vetagrande. 


Mina de Cata de Juanes 


2.. 


........ 


...200. . 


....80.. 


















































2 






60.. 

. . . .80. , 
80.. 




















o 










































90.. 

...110.. 
70. . ] 


















































....70.. 






























• 2 






.198 














...190.. 
















5 














1 




. 






, 


J 



27 



r 


NOMBRES 


NÚMERO 


PROFLN 

DE LOS 


71 

DIDAD 


DE LAS VETAS. 


DE LAS MINAS Y TIROS. 


DE MALACATES. 


TIROS. f 


En corrien- 
te. 


Paradas. 


?erpendicu- 
ar en varas. 


Sobre la ve- 1 
ta en varas. I 


De S. Martin. 










....70.. I 


,, de San Juan Nepomuceno.. 


















62.. 

. . 126.. 


Del Magistral. 




























....78.. 


De la Cantera. 


,, Nuestra Sra. de Guadalupe. 


De la Quebradilla. 










.. 166.. 


94.. 




























....72.. 
.. 129.. 










De la Meca. 














De las Mesleñas y ve- 
ta de la Escondida. 


































Tiro de la Escondida -.. 


• ••••••• 


4.. 


. . ..62. . 


48.. 






o 






Cerro de Mesteñas. 










' 





íJ 



Aunque el presente estado manifiesta trescientas quince minas, no se pue- 
den contar mas que doscientas treinta y ocho de alguna consideración, y de es- 
tas se reconocen en el dia no mas que ciento cincuenta y cuatro principales, de 
las que se trabajan veinte y tres. Estas minas tenian en todo ciento setenta y 
tres malacates, de que solamente cuarenta y nueve están en corriente. 

Generalmente la falta de capitales obliga á abandonar muchos trabajos que 



28 
con mas fondo serian muy productivos, porque es muy raro encontrar desde los 
primeros trabajos que se emprenden sobre una veta términos bonancibles: todos 
los giros exigen para su curso un capital mayor ó menor, una constancia sos- 
tenida y un fondo de conocimientos adecuados y proporcionados á la naturale- 
za de su objeto; y en este mismo caso se halla el giro de las minas que realmen- 
te en nada se distingue de los demás. Querer sin estos precisos y urgentes an- 
tecedentes sacar de él todos los provechos que pueden dar, es querer imposibles 
que traen por consecuencia necesaria la ruina de los empresarios. La crónica 
de la Minería nos repite en cada página el ejemplo lastimoso de aquellos capita- 
listas cortos, que careciendo también de los conocimientos necesarios, han em- 
prendido en diversas épocas la labor de una mina, y se han arruinado, porque sus 
débiles esfuerzos solo han servido para llevar los trabajos hasta un cierto punto 
mas ó menos próximo á aquel que debia reembolsarlos: y es, que seducidos por 
la ilusión de una esperanza exagerada de ganancia, y despreciando todos los cri- 
terios á los que una larga observación ha dado gran probabilidad sobre las cir- 
cunstancias en que comienzan á hallarse los metales en la veta que trabajan, y 
armados ademas con la idea de que en el interior de la tierra todo es desorden, 
obscuridad y confusión, se ocupan únicamente en consumir el tiempo y sus fon- 
dos, tentando la suerte y buscando la casualidad, como ellos dicen, de encon- 
trar una gran bonanza, y alimentándose con la triste esperanza de que la natu- 
raleza, que es invariable en sus leyes, las ha de alterar á su gusto en aquel caso. 
La configuración del pais no facilita dar socavones por donde las aguas 
pudieran salir por sí solas, y verificarse la extracción de frutos por carros; y por 
esta misma razón el Supremo Gobierno del Estado ha abandonado el gran pro- 
yecto de trazar un socavón general por el lado del Sur. Según las medidas ba- 
rométricas, los planes de S. Acacio y del tiro general de Vetagrande, se hallan 
en el nivel del rio de Machines en el punto en que lo atraviesa el camino que 
va de Zacatecas á Jerez: hay otro punto todavía un poco mas bajo en el camino 
de Zacatecas á Villanueva; pero tanto el uno como el otro, necesitará un socavón 
de cerca de cinco leguas de largo: aunque habilitaría muchas negociaciones, se- 
ria también sumamente costosa en dinero y tiempo; y así es necesario esperar á 
que la población del pais aumente mas estas dos operaciones principales del la- 
borío de minas por tiros perpendiculares ó de arrastre mas ó menos profundos, y 
por medio de malacates movidos con caballos (1). 

En cuanto á las haciendas de beneficio que están todas las principales y eh 
corriente marcadas con su forma exterior en el adjunto plan geognóstico de la 
Serranía, no pasan de cuarenta y cuatro su menor número, y su situación mas 
concentrada hace mas fácil y exacta su enumeración, la de sus arrastres ó taho- 



(1) Sobre los efectos mecánicos y económicos de los malacates en la Serranía de Zacatecas, 
en comparación con los de las minas en el Estado de Méjico y Valladolid, se tratará en la sép. 
tima sección de las Riquezas naturales de Zacatecas, circunstanciadamente. 



29 

ñas, morteros, lavaderos &c. Entre estos establecimientos de amalgamación hay 
algunos de mucha importancia, asi por su extensión como por su buena fábrica 
y arreglada distribución. La hacienda de la Sauceda, que pertenece á la nego- 
ciación de Vetagrande, es sin duda una de las haciendas mas grandes de la Re- 
pública que están en el dia en corriente: tiene ochenta y ocho tahonas, ocho mo- 
linos, dos lavaderos, diez y seis hornos de magistral, seis hornos para fundir me- 
tales y dos vasos de afinación: su fábrica es antigua, pero está en buen estado 
de servicio (1). La de Bernardes modernamente fabricada toda de calicanto, y 
con el buen gusto y comodidad que exigen estos edificios, tiene sesenta y dos 
tahonas, cinco molinos, un lavadero, diez hornos de magistral, dos hornos para 
fundir y un vaso de afinación: hoy pertenece á la Compañía Unida. La de Cin- 
co Señores que pertenece á la misma Compañía, es un edificio antiguo que for- 
maba la mayor hacienda de la vecindad de Zacatecas: tenia ochenta tahonas, 
siete molinos, dos lavaderos y ocho hornos de magistral: ya están ocupados de 
ponerla bajo el buen pié que estaba antiguamente. La de la Plata de treinta y 
seis tahonas y otros varios menores, pero muy bien arregladas como la de 
Buen-suceso de treinta y cinco tahonas, la Florida de veinte y cuatro, la Gran- 
ja y la de Begonia de diez y seis tahonas. El siguiente extracto manifiesta las 
que están actualmente en corriente, las que están paradas, y el total número de 
morteros, tahonas, lavaderos y hornos que contienen. 



(1) Véase el adjunto plan geométrico, y la vista tomada del Sur Oriente de /a hacienda y po-. 
blacion de la Sauceda. 



10 



30 



r ■ ■ 

ESTADO de las haciendas de beneficio en el 


-— =¡1 

año de 1832. 


ÍOMBRK 

DE LOS ARROYOS 

DONDE ESTÁN 

SITUADAS. 


ffOUBRE 

DE LAS HACIENDAS. 


EN CORRIENTE. 


PARADAS V EN PARTE 
DEMOLIDAS. 


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2. 


r 

Arroyo de Pá- J 

De la Carroza. \ 
De la Sauceda. < 

De la Chica. . -j 

De los Leones. -s 

De la hacienda í 
de plata de-j 

De Infantes. . p 
Agua Salada. 

De Zacateca. ."^ 

\ 

De Guadalu-J 

l 
De la Sacra C 

'.. Familia ¿ 




3. 
1. 


35. 
10. 


1. 
1. 




















6. 

4. 
12. 
16. 


1. 
1. 
1. 




















4. 


2. 
3. 


1. 

u 


De Valdc*-.. 














1. 

2. 


De San Tadeo. 












De Guadalupita 


1. 

8. 


88. 


1. 

2. 


4. 
16. 


5. 
6. 


3 
1. 


















1. 
1. 
1. 
1. 


10. 
U. 
10. 

8. 
6. 

8. 


1. 
1. 
1. 

1. 
1. 
1. 


4. 

2. 




















... 














































... 


















1. 


De Plata 


3. 


36. 

4, 


1. 

1. 


| 






































1. 


10. 


1. 


2. 


... 


... 




1. 
5. 


10 
62. 


1. 
1. 


2 

10. 








o_ 


1. 


... 


8. 


1. 


3. 


1. 


• • • 








8. 


1. 


2. 


1- 


1. 


... 








1. 


12. 


1. 


2. 


4. 


1. 


... 


8. 
6. 

10. 

8. 

12. 

12. 


1. 
1. 

1. 
1. 

1 > 

4. 


2. 
2. 

2. 
2. 
2- 

4. 


• • • 

2. 

2 


i. 

• • • 

• • • 

1. 






















T)c San Juan Nepomuceno 


2. 


26. 


1. 


4. 


... 


... 


1. 




























1. 
1. 






1. 
14. 


12. 
1. 


1. 
3. 


2. 


o 




1. 
















2. 
1. 
2. 


•28. 
12. 
24. 


1. 
1- 

1- 


(i. 
o 


... 


... 
































1. 


16 


1. 


3. 




• • • 




1. 
2. 


10. 
16. 


1. 

1 


4. 
6. 


1. 


1 




1. 
ll 


12. 


1. 


2. 


.4. 


6. 




1. 

5. 

40. 


12. 
62. 

492. 


1. 
1. 


2. 
10 


4. 

33. 


3. 
14. 


Total 


1 44 

' L 


32. 


94. 


194. 


23. 


4b. 



31 



Se<*un el estado, hay existentes en la Serranía de Zacatecas veinte y dos 
haciendas en corriente y veinte y dos paradas, total cuarenta y cuatro; y tienen: 

En las corrientes. En las paradas. Total. 



Molinos 6 morteros 40 

Arrastras ó tahonas 492 

Lavaderos 32 

Hornos de magistral 94 

ídem para fundir 33 

Ídem para afinar 14 



14 


54. 


194 

23 


686. 
.... 55. 


46 


140. 


14 


47. 


6 


20. 



SECCIÓN SEXTA. 



PRODUCTOS DE LA MINERÍA HASTA EL AÑO DE 1833. SUSTANCIAS MINERALES QUE CONTIENEN 

LA PLATA. LEV MEDL.V DE LOS FRUTOS. DIVISIÓN DE LOS FRUTOS EN CLASES. PROPORCIÓN 

ENTRE LOS PRODUCTOS DE LA AMALGAMACIÓN Y FUNDICIÓN. 



N t 



o tenemos datos por donde saber los productos anuales de la Minería hacia 
el principio de su descubrimiento, y solo existe una certificación de los oficiales 
de las extinguidas cajas reales en que consta el número de plata de toda ley pre- 
sentada por los mineros, y el de quintales de azogue consumidos en el beneficio 
durante las dos épocas que manifiesta el extracto siguiente (1). 



fr- 





Marcos. 


Primera época desde el 11 de junio de 1548 
en que comenzó el laborío de las u.inas has- 
ta el 16 dt septiembre de 1S10 en que co- 
menzó la revolución. De completo pago de 


65. 
• • . • 


510. 

732. 
93. 

981. 
317. 


267. 

546. 
670. 

453. 

937., 


De pago <ie medios derechos concedido? 
á D Jo?é Borda, en real orden de 12 de 
marzo de 1768, y á D. Fermín Apecechea 
y Compañía, en acuerdo de la juma de real 
hacienda de í de enero de 1809, ambas gra- 
cias por trabajar la mina de Quebradilla. . . 

Libre de derechos concedidos á Borda en 


Libre de derechos á los accionistas de 
Vetagrande por gracia de 24 de diciembre 




A la vuelta.... 


67. 



2 *= ? 



w 

- 
-sí 

J3_ 


a» 

1 

■- 


3. 


3. 


3. 


9. 


0. 


0. 


0. 


0. 


7. 


0. 



Pesos. 



583.041.956. 3 



588. 041., 956.1 3. 



4. 



(l) Certificación manuscrita de los oficiales reales de Zacatecas. Correo político, económico y 
literario de la Sociedad Patriótica de amigos del pais de Zacatecas, del jueves 26 de Marzo de 1825, 
número 6. 



32 



w- 



De la vuelta. . . . < 
Segunda época desde 17 de septiembre 
de 1810 hasta 1." de junio de 1818. . . . 

De completo pago de derechos 

De medios derechos 

Total 



Marca 




6 
i. 


e 
u 

T. 


6? 




67. 


317. 


937. 


' 


1. 


469. 


163. 


6. 


i. 


4. 


> 


69. 


827. 
614. 


308. 


6. 


7. 


7- 




1409- 


6. 


u 


11. 


1 



5S8. 
20. 



Pesos. 

ÓTi - 
060. 



956. 
363. 



608. 102.319. 



2 

5 

= 
4. 

0. 



4.1 2. 



Durante las dos épocas citadas se consumieron en el beneficio y extracción 
de la plata 426685 quintales 33 libras de azogue, en estos términos: los 419268 
quintales 60 libras en la primera, y los 7416 quintales 75 libras en la segunda. 

Para completar esie cuadro que manifiesta los productos de la Minería, 
extendiéndolo hasta el año de 1833, agregaremos una tercera y cuarta época que 
abrazan catorce años siete meses desde 1. ° de junio de 1818 hasta el último de 
Diciembre de 1832, tomando por la tercera hasta el 1.° de junio de 1825 y el 
resto por la cuarta época, finando de los libros de la oficina del Ensaye Nacional 
por la tercera época la introducción de plata en barras, y por la cuarta época en 
marcos, como sigue. 





Años. 


TERCERA ÉPOCA. 




i 




Barras. 


Marcos. 


> 
j 


Valor. 




. .1818.... 


. ...1.421.... 


• • ■ i rili,^'].), ii.. 


17.912.475. 0. 0. 

i 
Valor. 






18!9 


....3.073.... 




1820.... 




323.460 

260.145 .... 




1821.... 


....1.927 




1822 








1823 


2 062 


....278.370 




1824.... 


....1.894.... 


....255 690 






694.. 


... 03 690 














Total.'.. 
Años. 


...15.510.... 
CUARTA E 


.. 2. .07. 350.... 
POCA. 




Barras. 


Marcos. 










30.028.540. 6. f. 














1827.... 




....4*50.359 3. 0. 









....441.644 0. 3. 




1829. ... 




488.123 6. 4. 
















....514.412 4. 7. 








508.604 3. 5. 












Total ... 




.. 3.5.12.769 4. 3. 











. 33 

Este valor está reducido regulando cada marco á 8 pesos 4 reales, porque 
on los números de la tabla anterior entran algunas barras de fuego que hacen ba- 
jar la ley de los de patio. 

Uniendo estas cantidades con la anterior correspondiente á las dos primeras 
épocas, tendremos que las vetas de la Serranía de Zacatecas han producido en un 
periodo de doscientos ochpnta y cuatro anos la enorme cantidad de 656.043.335 
pesos 2 | reales, ó 75.254.529, marcos del modo siguiente. 

De 1548 á 1810 588.041.956 ps. 2 f ó 67.317.937 marc. 

De 1810 á 1818 20.060.363 „ ó 2.296.471 id. 

De 181S á 1825 17.912.475 „ ó 2.107.350 id. 

Del825ál832 30.028.540 „ ó 3.532.769 id. 



656.043.335 2 i 75.254.527 



a 



Durante estas cuatro épocas el producto medio anual en cada uno ha sido: 

De 1548 á 1810 256.938 marc. 6 2.244.434 pesos. 

De 1810 á 1818 287.058 id. ó 2.507.545 id. 

De 1818 á 1825 301.050 id. ó 2.558.925. id. 

De 1825 á 1832 471.035 id. ó 4.003.138 id. 

Éstos últimos resoltados manifiestan con claridad la progresión ascenden- 
te que han seguido los rendimientos de la Minería en el tiempo á que se refie- 
ren, y dan á conocer la riqueza y abundancia de los criaderos metálicos que han 
producido las cantidades de plata que indican. 

El año común de la última época, por ejemplo, expresa un producto cinco y 
medio veces mayor que el de todas las vetas de la Hungiria y Transilvania juntos, 
que solo dan 85.000 marcos (1): y mas de los que daba el Potosí en sus tiempos 
mas felices, que fueron desde 1579 á 1736, en los que produjo en año común 
458148 marcos (2). 

La sola negociación de Vetagrande produjo en el quinquenio corrido desdo 
1804 inclusive á 1808 la suma de 917.508 marcos de plata, y de 1828 inclusive 
á 1832 la suma de 1.172.901, que corresponden por año común á 209.040 marcos, 

esto es veinte veces mas que la mina de . . (Príncipe del cielo) la mas rica 

en su tiempo de la Serranía. 

Pero estos productos no son el r- sultado de diversas labores emprendid as 
sobre una misma veta como sucede en Guanajuato, sino de muchas vetas distin- 
tas trabajadas cada una en varios puntos, y esta diferencia quizá ha tenido gran- 
de influencia en su importancia; porque parece mas fácil que se encuentren pun- 



(1) D, Humboldt, Cnsayo político, segunda edición, tomo III página 180. 
'2) De idem, itieni, idem, página 178. 

11 



34 
toa bonancibles y de mas duración en el beneficio de varios criaderos diversos 
en que las circunstancias locales lian podido modificarse de mas modos para 
producir un mismo resultado, que en una sola veta en que generalmente hay mas 
orden y armonía en sus partes. 

Tampoco dependen de la ley de oro que las platas contienen, poique el oro 
es muy escaso en aquel territorio, y mas bien se encuentra en su estado de pu- 
reza, aunque en pequeñas cantidades, en las minas que llaman del Orito, cosa 
de una legua al S. W. de la ciudad, y en la minita de Oro, una legua al Norte de 
Panuco (l); pero poco se encuentra ligado con la plata, como se haila en Rayas 
y Valenciana en Guanajuato. 

Las platas de patio en Zacatecas son muy puras, y todas llegan á la supre- 
ma ley, sin necesidad de echar azogue en los arrastres para recoger el oro que 
podrían contener, como se acostumbra en Guanajuato. Los minerales que han 
producido esta riqueza son la plata sulfúrea, la agria, el rosicler, la plata na- 
tiva, las piritas sulfúreas argentíferas y las galenas de grano f no. 

Estas sustancias se hallan en las vetas de Zacatecas mas concentradas, es- 
to es, menos diseminadas en la materia que en las vetas de otros distritos mine- 
rales, ó usando el lenguage del minero, la pinta es mas gruesa en Zacatecas que 
en otras partes: de aquí proviene que en los patios de pepenadores pueden redu- 
cirse los frutos á poco volumen, quitándoles con el martillo las porciones de ma- 
triz desprovistas de metal: en esta operación se pone mucho cuidado, y se em- 
plean en ella solo á aquellos hombres que tienen mas conocimiento de los me- 
tales y que mejor saben practicar esta especie de concentración, porque ha pa- 
sado á proverbio entre los mineros que el pepenador da la ley á los frutos. 

Para conocer el contenido medio, ó la riqueza media de los metales que pro- 
ducen las vetas de un distrito, era necesario tomar estos datos en todas las ha- 
ciendas de amalgamación y fundición que se emplean en beneficiarlos, y el resul- 
tado seria tanto mas exacto, cuando pudiera referirse á mayor número de años; 
pero esto es impracticable en este pais: y así nos serviremos de los datos toma- 
dos con toda exactitud en los libros de gobierno de la negociación de Vetagran- 
de, relativos á la hacienda de Patio de la Sauceda, los cuales manifiestan, el nú- 
mero de montones beneficiados cada año, y la plata que produjeron en los tiem- 
pos siguientes. 

AJÍOS MONTONES DE A PLATA PRODÜCI- CORRESPONDE POR MONTÓN. 

20 QUINTALES. DA, MARCOS. 

1804 12.878 136.836"| 

1805 26.080 299.944 1 

1806. . . . 20.540 193.533 y 9 marc - 7 onz - 13 adarm. 

1807.... 14.271 102.999 | 

1808 18.142 184.232J 

91.9il 917.544 

(1) De la última mina tenemos uno de los pedazos mas grandes que se encontraron, que pess 

ijiento diez y medio granos de oro puro. 



Bil 



1820. 
1821. 
1822. 
1823. 
1824. 



1825. 

1826., 

1827., 

1828. 

1829. 

1830. 

1831. 

1832. 



10.822 67.1231 

11.752 82.084) 

9.977 98.484 i- 

9.322 98.489| 

13.557 64.303 J 



6 marc. 5 onz. 2 adnrm. 



16. 

8. 



.2. 



,7. 



55.430 367.742 



15.1S8 65.778 

11.111 46.549 

10.817 60.188 

11.775 103.653 

12.456 104.339 

11.181 106.924 

10.672 97.758 j 

11.343 98.219 J 



7 marc. 2 onz. 2 adarm. 



15. 

7. 



. 1. 
.6. 



.9. 
.4 f 



94.543. 683.408. 

Según estos datos el contenido medio de cada montón es en los dos prime- 
ros quinquenios de 8 marcos 2 onzas 7 adarmes, y en la tercera época de 7 mar- 
cos 2 onzas 2 adarmes, que hacen uno con otro 2 marcos 6 onzas 4 \ 
adarmes; cuyo número expresa con bastante exactitud la ley media de los fru- 
tos por la amalgamación que produce la negociación de Vetagrande refiriéndose 
á tres épocas: la primera de prosperidad, y en que fué bastante productiva: la se- 
gunda, en que lo habia mucho menos; y la tercera, reunida de una época de que 
los primeros cuatro años estaban bastante pobres, y los últimos cuatro años 
muy productiva por la bonanza de la mina de la Gallega. Pero ¿cómo generali- 
zar estos resultados para deducir el que conviene á todos los frutos de Zacate- 
cas con alguna aproximación? No queda mas arbitrio que combinarlos con el nú- 
mero de marcos de plata que se presentan anualmente en la Tesorería, con el 
número de arrastras que han andado, y sobre todo, con las reflexiones y expe- 
riencia de los hombres mas instruidos en la materia, sobre las leyes que han ob- 
servado beneficiando frutos de otras minas. De todo resulta que introduciendo 
también en el cálculo las platas sacadas por la fundición, no se estará lejos de la 
verdad fijando la riqueza media de los metales de Zacatecas entre los límites de 
8 marcos á 8 marcos 6 onzas por montón de 20 quintales (1), ó en poco mas 
de 3 onzas por quintal. 

La masa total de los frutos que producen las minas se divide generalmen- 
te en tres clases, que se conocen con los nombres de 

Metal de fuego, cuyo contenido es de 16 á 42 onzas. ) 

á 12 idem. > por quintal. 



Azoguillo de 

Ordinarios de 



2i á 



4 idem. j 



(1) El montón en Bolaños tiene quince quintales: en Charcas diez y seis: en el Fresnillo diez y 
ocho: en Zacatecas, Ramos y Sombrerete veinte: en el Real del Monte, Pa.chuca y Chico treinta: 
en Guanajuato treinta y dos , y la tarea en Tasco y Zacualpan cien quintales. 



36 

Pero no es extraño observar otra división en algunas negociaciones par- 
ticulares, como en Vetagrande, en que las diversas clases se distinguen por nú- 
meros, y así se dice: metal de primera, de segunda, de tercera, de quarta, ordina- 
rios, tierras, porque les ofrece mas comodidad para el orden que se han pro- 
puesto seguir. 

La mayor parte de la plata que produce Zacatecas se saca por amalgama- 
ción, como sucede en casi todos los minerales de la República. A pesar de los 
adelantos que el Sr. Garcés ha hecho en el beneficio de fuego, aun no está tan 
perfecto que pueda fundir con utilidad los frutos ordinarios. Este es método 
mucho mas pronto, y no hay necesidad de consumir tanto azogue de afuera. 

Para formar concepto de la cantidad de plata procedente de cada método 
de beneficiar en Zacatecas, presentaremos una razón de las barras introducidas 
en la oficina del Ensaye Nacional, que comprende un periodo de casi veinte y 
tres años desde el de 1812 inclusive, hasta fin de agosto de 1834, como sigue. 



_ 


BARRAS DE 


BARfiAS DE 




- 


E.'.RRAS B2 


CARRAS DE 




AZOGUE. 


FUEGO. 


Sumas anteriores 


AZOGUE. 


FUEOO. 


1812 


1.669 


621. 


22.510.... 


3.693. 


1813.... 


2.420. . .. 


499. 




1824.... 


1.590... 


304. 


1814.... 




171. 




1825.... 


1.195 


195. 


1815.... 


1.252 


154. 




1826... 


1.221 


234, 


1816.... 


1.391 


216. 




1827... 


1.614. . . 


, 321. 


1817... 


1-372... 


277. 




1828... 


2.147... 


276. 


1818 


2.046 


391. 




1829... 


. 3.240... 


. 792. 


1819 


2.685 


388. 




1830- •• 


• 2.916... 


. 778. 


1820.... 


2.175 


221. 




1831... 


2.751... 


. 231. 


1821.... 


1.766 


161. 




1832... 


. 2.781... 


. 208. 


1822 


1.922.... 


221. 




1833... 


2.270... 


. 222. 


1823.... 


1.689 


■ i i • >. 


Agosto 31 


1834... 

Total ... 


. 1.432... 


. 170. 


Sumas que ] 
siguen.. . . ' 


> 22.510.... 


3.693. c 


. 45.667... 


. 7.424. 



De esta tabla resulta que en los periodos que abraza se han presentado 
45.667 barras de patio y 7.424 de fuego; pero antes de comparar estos números 
es necesario hacerles una corrección, porque en cada barra de plata de patio se 
pueden mezclar .12 marcos de plata de fuego sin que se altere su ley de 12 dine- 
ros; á lo menos no.se hace sensible en el ensaye, y es práctica generalmente esta- 
blecida el hacer esta mezcla; de consiguiente, suponiendo que se haya verificado 
pn solo la tercera parte de las barras de patio, entonces se reducen estas á 
44.314, y las de fuego suben á 8.777, cuyas cantidades casi están en razón de 5 



37 
á 1 como aproximación general á los productos de ambos métodos de benefi- 
cio (1). 



SECCIÓN SÉPTIMA. 



CASA DE MONEDA, PESOS Y MEDIDAS. 



M-JA casa de moneda es uno de los establecimientos que tiene la major analo- 
gía con el giro de minas, y que lo fomenta diariamente; porque facilitando la con- 
versión de las pastas en moneda, facilita al mismo tiempo al minero el pago de 
sus memorias y la continuación de sus trabajos, sin la interrupción á que daba 
lugar una demora en la remisión de las barras á Méjico, ó un sacrificio en el va- 
lor de su plata si encontraba quien se la cambiase. Por estas razones habia sido 
solicitado en tiempos antiguos por la Diputación de Zacatecas, con las mas em- 
peñosas representaciones; de manera que en octubre de 1607, esto es, á los cin- 
cuenta años después de descubierta la veta de San Bernabé, obtuvo á conse- 
cuencia de sus activas instancias una real cédula, para que la Audiencia de 
Guadalajara informase sobre las ventajas que podrian resultar de la creación de 
esta nueva casa; pero ya sea que el gobierno resistiese multiplicar las fá- 
bricas de moneda, ó ya que los informes de la Audiencia no apoyasen los deseos 
de los Zacatecanos, el establecimiento no pudo verificarse sino basta estos últi- 
mos tiempos, y la actual casa comenzó en el año de 1811; pero desde el año de 
1821 que D. Dionisio Sancho, Director de Escultura de la Academia, se encargó 
de la dirección de esta casa, el establecimiento fué sucesivamente tomando un 
aspecto mas lisonjero: y es opinión general que este casa de moneda se consi- 
dera hoy como la mas arreglada de las que hay en la República, y cada dia va- 
yan siendo mayores sus labores y con menos gastos; de manera que aun habien- 
do bajado los costos de acuñación á la cuota de dos reales por marco, queda á 
favor de la casa un fondo considerable. Ello es cierto que el objeto de estos es- 
tablecimientos es acomodar al cambio el oro y la plata, cuyo uso en barras ó te- 
jos seria muy incómodo, y no el de engrosar las rentas del estado á costa de los 
particulares; es pues muy regular que llegue el tiempo de que la amonedación se 
halle á costo y costas, en cuyo caso se aumentarán mucho mas las labores, y el 
estado percibirá por otras vias mas directas lo que deja de percibir por la fabri- 
cación de la moneda (2). 



(1) Los detalles del beneficio con las respectivas máquinas, en comparación con los modos acos. 
tumbrados en los Minerales de los Estados de Méjico y Valladolid, se darán en la duodécima Sec 
cion de las Riquezas naturales de Zacatecas. 

(2) Sobre lo particular de la fabricación de la moneda en Zacatecas,' daremos las aclaraciones 
en la Sección duodécima de )as Riquezas naturales. 

12 



38 

Las acuñaciones que se han hecho desde el año de 1811 hasta fin de agos- 
to de 1834, ascienden a 69.991.266 pesos 1 real 6 granos, en el orden siguiente. 



AYOS. 


MTKBBABIO. 


0. 


ANOS. NUMERARIO. 




1811 


2.000.021. 


6. 


Sumas anteriores. . 27.446.162. 1. 


6. 


1812 


3.571.020. 


0. 


0. 


1825 3.213.356. 0. 


0. 


1813 


1.991.832. 

1.464.704. 

823,297. 


4. 
0. 

0. 
0. 

7. 


0. 
0. 
0. 
0. 
0. 


1S26 3.233. 66. 0. 


0, 


1814 


1827 4.010.820. 0. 


0, 


1815 


1828 3.880.630. 0. 

1829 4.505.180. 0. 


0, 


J816 


' 1.278.983. 


0. 


1817 


639.311. 


1830 5.189.902. 0. 


0. 


1818 


890.983. 


2. 


0. 


1831 4.469.450. 0. 


0. 


1819 


1.026.775. 


4. 


0. 


1832 5.012.000. 0. 


0. 


1820 


764.011. 


6. 


6. 


1833 5.372.000. 0. 


0. 


1821 


1.326.700. 


7. 


0. 


1834 Fin de agosto. 3.658.50U. 0. 


0. 


1822 


3.610.455. 


0. 
0. 
5. 


0. 
0. 
0. 






1823 


4.040.000. 
4.018.062. 




JJ 


1824 










»> 



Suma que sigue.. 27.446. 162. 1. 6. Total 69.991.266. 1. 6. 

Exceptuando el marco de Zacatecas que conviene muy bien con el que se 
conserva en la casa de moneda de Méjico, ó por mejor decir, es el mismo, las de- 
mas medidas, como la vara, el cuartillo para los líquidos, y la media para las 
semillas, son todas mas grandes que los padrones de Méjico; nos hemos ocupado 
de estas comparaciones, y vamos á presentar los resultados. El padion de la 
vara que se conserva en la casa de Ayuntamiento á cargo de uno de los regido- 
res, se hizo el año de 1676, esto es, á los ciento treinta años después de conquis- 
tado Zacatecas: no se puede saber sifué piwiado por el gobierno de Méjico como 
parece regular, ó si se construyó en Zacatecas: se compone de dos chapas ó lámi- 
nas de hierro de una pulgada de ancho y dos y media líneas de grueso, caldeadas 
ó soldadas liácia los extremos, y de dos pedazos también de hierro que las separan 
casi una y media pulgadas, y forman un cajón largo y angosto, del cual los la- 
dos mas chicos, mas limados por su cara interior, determinan la longitud de la 
vara: exteriormente conserva las desigualdades y las impresiones que le dejó el 
martillo en la forja: con la misma exactitud de su construcción tiene señalado en 
los cantos angostos de las reglas la medida sexma, la tercia y la media vara, co- 
menzando desde un extremo; y la media ochava, la ochava, la cuarta, la me- 
dia vara y las dos tercias desde el otro. Su longitud á la temperatura de 15.° de 
Reaumur comparada con la del metro á la misma temperatura es de 0.? 845.960, 
esto es,0. m 6.791 mayor que la de Méjico. La vara mejicana es igual á0. m 839.169, 
según las experiencias hechas por A. de Humboldt en el padrón que se conserva en 
el Cabildo de Méjico (Ensayo político tomo 2 página 132, segunda edición); de ma- 
nera que en cada 100 varas mejicanas, hay solo 99 varas 6 pulgadas 10 líneas de 
Zacatecas, 6 lo que es lo mismo, esta vara es 29 pulgadas 2 líneas por ciento 
mayor que la de Méjico. 



- 39 

No es posible tomar dimensiones exactas en una medida de hoja de lata que 
no puede ser un cilindro perfecto, ni tener un mismo diámetro en todo su largo: 
así pues, para conocer la capacidad del cuartillo, hemos tomado cinco medidas 
exactas de agua de lluvia, y han pesado 6 libras 8 onzas 12 adarmes; pero igual 
número de cuartillos mejicanos también pesan 6 libras 7 onzas 4 adarmes, esto es 
que el cuartillo de Zacatecas es T \ mayor que el de Méjico, lo que corresponde 
casi ál^i por ciento. 

Las dimensiones de la media para medir semilla son 

Largo en la boca 24 pulgadas 00 varas. 

Ancho en idem 14 10. 

Profundidad 12 6. 

Largo de la base 18 10. 

Ancho en idem 14 10. 

Estas dimensiones dan una capacidad de 3.971 pulgadas cúbicas, cuando la 
media de Méjico solo es de 3.600, es decir que aquella tiene 371 pulgadas cúbi- 
cas de mas capacidad, lo que corresponde casi á un diez por ciento. 




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